Zapatero ensalza sin matices unas cuentas catastróficas a ojos del PP

El líder de los conservadores advierte de que los Presupuestos presentados el martes son «absolutamente falsos y antisociales» y van a poner a España «en una situación imposible»

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Una vez pasado el mal trago de anunciar la subida presupuestaria que los españoles deberán soportar el año que viene si, como parece previsible, el Gobierno logra sacar adelante su propuesta de Presupuestos, el presidente Zapatero acudió ayer al Congreso con la firme intención de pasar de puntillas sobre una medida tremendamente impopular que prefiere no airear en exceso.

Ante la pregunta del jefe de la oposición, Mariano Rajoy, sobre el anunciado aumento de la presión fiscal, el inquilino de Moncloa recurrió a los lugares comunes pero eludió toda referencia directa a la controvertida elevación de tasas. El socialista, que se limitó a hablar de «esfuerzo razonable» en materia impositiva, insistió en que, a su juicio, las cuentas públicas entregadas el martes a la Cámara Baja cumplen la función de mantener la protección social para «ayudar a las familias con dificultades» y, de paso «avanzar en la salida de la recesión».

Ante lo inconcreto y voluntarista de las reflexiones de Zapatero, el presidente del PP advirtió desde su escaño al líder del Ejecutivo de que, si sigue así y mantiene su política económica, va a poner al país en una situación «imposible».

El conservador recordó que ya los Presupuestos de este 2009 fueron «la mayor chapuza de la historia española», y los del año que viene llevan el mismo camino, puesto que, además de sus infundadas previsiones macroeconómicas, incluyen una subida de impuestos que «castiga a las clase medias y trabajadoras» y convierte a estos ciudadanos en «sufridores de los despropósitos de Zapatero, y paganos de sus ensoñaciones».

Rajoy explicó que en el presente ejercicio el gasto previsto inicialmente ha sufrido una «desviación brutal» con 12.000 millones de euros más para cubrir el Plan E y otros 17.000 millones adicionales que han sido necesarios para satisfacer las prestaciones a los parados.

Ante semejantes antecedentes, el conservador preguntó a Zapatero si es capaz de convencer a los ciudadanos de que los Presupuestos de 2010 «no son papel mojado». En suma, el mandatario de la formación de Génova sostuvo que los planteamientos económicos del Gobierno son «increíbles» y «antisociales», además de basarse en unas previsiones macroeconómicas «absolutamente falsas», ya que «se va a recaudar un 30 por ciento menos de lo contemplado en el documento que ya está en las Cortes.

Para rematar sus argumentos, Rajoy desveló que el proyecto planteado por el PSOE contempla una subida del gasto del 17 por ciento con respecto al previsto inicialmente para 2009, lo que supone un «disparate, ahora que no hay dinero» y traerá como consecuencias «menos crédito para la gente, más recesión más paro y más deuda».

Tal avalancha de críticas pareció abrumar al inquilino de Moncloa que, en lugar de replicar con razonamientos económicos, se limitó a repetir la misma argumentación en defensa de unas cuentas públicas «adecuadas para salir de la recesión, caminar hacia la recuperación de una economía más productiva, garantizar la cohesión social y hacer un esfuerzo para regresar a la senda de la consolidación fiscal que permita respetar el pacto de estabilidad europeo».

«Espero que usted sume algún esfuerzo a esta tarea nacional», invitó luego al popular tras definir su discurso como «poco original» y «un alarde de descalificación» sin ideas ni compromisos de «arrimar el hombro».