«Vivimos en un mundo que a veces no te deja encontrarte a ti mismo» (I)

Manolo García. Cantante. Su último disco es ‘Saldremos a la lluvia’.

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Manuel García García-Pérez ‘Manolo García’ es un cantante, compositor y pintor que lleva varias décadas en el mundo de la música. Tras sus primeros discos con Los Rápidos y Los Burros, bien valorados por la crítica pero poco vendidos, logró el éxito con El Último de la fila, enorme aceptación popular que ha seguido cosechando en su carrera en solitario, iniciada en 1998. Se caracteriza por un sonido pop rock fusionado con ritmos árabes, aflamencados y melódicos y por unas letras muy personales que aúnan lírica y surrealismo. Actúa en el Frontón Segovia el próximo viernes 22 de mayo.

Manolo García se ha convertido, por derecho propio, en uno de los más respetados representantes de la música española de las últimas décadas, un arte que le apasiona y cuya pasión sabe contagiar y en el que ha logrado triunfar por la suma de muchos valores: calidad, originalidad, lirismo, coherencia y honradez, esencias que han germinado en una magnífica nómina de canciones que no se agotan en sí mismas y que, como el buen vino, no dejan de ganar con el paso del tiempo. Pocos como él han cantado con tanta hondura y fértil lirismo al amor (Prendí la flor, Vendrán días, Malva) al desamor (Aviones plateados, A quien tanto he querido, Con los hombres azules), a la amistad (En mi pecho), a las ganas de vivir (Insurrección, Todo el día llovió, No estés triste), a la osadía de pensar (Pájaros de barro, Sin llaves) o a la defensa de la naturaleza (Sabrás que andar es un sencillo vaivén, En una playa calma).

El artista acaba de iniciar una nueva gira de presentación de su último disco hasta el momento, Saldremos a la lluvia. Manolo García, un artista perfecto para disfrutar de la música y la poesía en íntima fusión, volverá a ser el cantante que hace de cada uno de sus directos un espectáculo para el disfrute, un artista al que no se le puede pedir más cuando sale a cantar para su público, porque cada vez que lo hace lo da todo, y ese es un lujo que añadir al de su magnífica y emocionante música.

¿Qué va a ofrecer en esta nueva gira de conciertos?

La gira es de presentación del último disco, Saldremos a la lluvia, pero eso no significa que deje de lado lo demás. Habrá un mitad y mitad entre lo que yo tengo ganas de tocar y lo que entiendo que la gente quiere oír; una parte estará dedicada a Saldremos a la lluvia, pero luego haré un repaso a canciones más antiguas como Pájaros de barro, Nunca el tiempo es perdido o Rosa de Alejandría, incluyendo a veces algún temita de El último de la fila, sin hacer mucha presión porque evidentemente yo no soy El último de la fila, fui la mitad de El último de la fila.

¿Los conciertos en aforos pequeños son muy diferentes a los que ofrece en grandes espacios, quizás más cercanos?

En principio esa es la idea y ensayamos en esa dirección, pero lo que también te voy a confesar es que luego, una vez sobre el escenario, y conforme se va calentando el ambiente, acabamos haciendo un concierto más cañero, más roquero. Yo empiezo siempre en plan tranquilo, pero luego entre el público y nosotros, que nos vamos animando todos, acabamos mezclando y ofreciendo un concierto no sólo acústico sino con mucha variedad de matices.

Una de las temáticas de su último disco es la defensa de la naturaleza, ¿sigue siendo muy reivindicativo en ese sentido?

Hay muchísimas personas en el mundo hablando de este asunto, que yo entiendo que en un tema especial. El monotema actual es el de la crisis, y está intimísimamente ligado al del medioambiente, porque entiendo que nuestro sistema de vida, la manera social de funcionar de los últimos años en cuanto a industria y tecnología nos está llevando a una difícil dicotomía: podemos progresar, podemos tener una gran cantidad de avances, pero estamos esquilmando el medio y poniendo en grave peligro que se rompan eslabones cruciales en la cadena biológica. El ser humano se atribuye la posición de líder, de rey de la creación, de ser racional que hace y deshace a su antojo, pero eso no está tan claro; yo entiendo que la naturaleza es mucho más sabia que el ser humano. Y todo eso lo cuento desde una vertiente poético musical, no pretendo tener la verdad la absoluta ni que mis palabras sean científicas porque no soy un científico, pero mi percepción de ciudadano de a pie es que algo no funciona, y todos los problemas que tenemos ahora, los medioambientales y los económicos, de alguna manera van ligados.

Imagino que es consciente de que hay mucha gente que piensa como usted.

Sí, muchísima gente piensa de esa manera, pero lo que yo no pretendo es ser abanderado de ningún movimiento. Yo puedo militar o ser socio de diferentes grupos ecologistas y puedo prestar mi apoyo desinteresado a esa causa porque creo en ella, ya que el beneficio de una ecología saneada sería no para unos pocos sino para todo el planeta. Creo que es una causa importante para pelear en ese bando, pero como ciudadano, no pretendo tampoco hacer una música combativa, entre comillas, en ese sentido. Yo dejo oír mis frases, mis ideas, pero no pretendo hacer discos ecologistas; yo soy músico de rock, ese es mi norte y no lo pierdo de vista. Amo la música, es una pasión de las que tengo, y sí es cierto que hay frases con una cierta tendencia en esa dirección.

Otro tema que toca mucho en sus canciones, inevitable para cualquier poeta, es el del amor.

Absolutamente, el amor es básico. Por encima de todos los sentimientos, al final, en medio de la gran tempestad, del gran caos, del gran tsunami social, el reducto es el del amor, el de la familia, ese núcleo latino que tan bien nos define. El otro día leía un artículo de un analista político-económico que decía que había llegado a España y se había quedado asombrado, y estoy de acuerdo con él, al ver que ante la sensación de hecatombe que se vive en el mundo, donde la gente se siente sola y desamparada, como si sobre sus cabezas pendiese una espada negra y terrible, en nuestro país, donde esperaba encontrar ese mismo ambiente de nerviosismo e inseguridad, se había encontrado una gente más normal, porque aunque hay problemas existe una cobertura personal de amigos o familiares que ofrecen una cercanía. Esa sensación yo también la percibo, y creo que es una ayuda magnífica.