«Vivimos en un mundo que a veces no te deja encontrarte a ti mismo» (y III)

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¿Echa de menos ser tan gamberro en el escenario como lo era cuando estaba con Los Rápidos?

Veo que estás bien documentado (risas). Eso de romper televisiones sobre el escenario es una actitud que ahora no cultivo, aunque sí conservo una parte inconformista, antisistema, dicho en el sentido más constructivo de la palabra; pero no lo entiendo por la parte gamberra de agredir o romper por romper sino por la de plantearse qué estamos haciendo mal desde el lado que han llevado adelante personas de paz, no violentas: qué estamos haciendo mal, por qué hay tanta injusticia social, por qué hay unas personas que viven muy bien, pese a quien pese y pase lo que pase, mientras que las partes más débiles de la pirámide cada vez viven peor. Desde ese punto de vista soy inconformista y me cuestiono este sistema, porque pienso que se puede mejorar muchísimo, y esa es una forma de romper televisiones no siendo violento.

¿Qué prefiere, que la gente analice a fondo su música o simplemente que la disfrute desde el sentimiento?

Evidentemente prefiero que la disfruten, y a partir de ahí que cada uno perciba lo que le sea inherente. Hay personas que me dicen que hay mucho lirismo en mis canciones, y a mí eso me envanece en el buen sentido de la palabra, porque me digo que hago algo útil por los demás. No tengo una pretensión sesuda en la música aunque sí la tengo emotiva, porque a mí la música me interesa cuando me emociona; además, curiosamente, toda la música que me emociona me hace pensar, una cosa y otra suelen ir parejas.

¿Ha pensado alguna vez en patentar esos inventos suyos como los «parapetos con poemas» o las «sillas de parar la prisas»?

Sí, yo los utilizo de vez en cuando; son artilugios que no necesitan más que tener una cierta mano con el bricolage (risas). Creo que emocionalmente hablando todos somos capaces de construirnos una silla para parar las prisas, no hay más que proponérselo.

Cuando en una lista de las mejores canciones del rock español, realizada por gente con criterio, aparecen Insurrección, Pajaros de barro o Ya no danzo al son de los tambores, ¿qué piensa usted?

Hombre, a nadie le amarga un dulce y que se valore de esa forma tu trabajo es algo que te gusta. Qué triste sería para un músico como yo, que lleva ya realizados quince o dieciséis discos y que he contabilizado más de doscientas canciones largas en donde hay texto o música mía, o ambas cosas, que no hubiese ninguna canción mía en una lista de ese tipo… tendría que pensar que era una pena, que algo estaba haciendo mal. Por un lado me gusta, pero también es cierto que yo soy un instrumento del señor: yo me pongo a crear música porque me gusta, tengo ganas de comunicarme, igual que lo hago cuando me pongo a pintar; y ¿por qué pinto?, porque tengo necesidad de abstracción, de alejarme de las noticias de la tele, del editorial de El País o de una noticia que ha salido en equis medios, tengo necesidad de ser un poco libre, de no estar agarrado a esa euforia colectiva, que a veces es miedo colectivo, de cuando gana tu equipo de fútbol o cuando un deportista de tu país gana el oro en unas olimpiadas. A veces, en vez de formar parte de un grupo, yo necesito ser un individuo, y hacer canciones me ayuda a ser individuo.

Hacer canciones, ¿tiene más de trabajo o de inspiración?

Las canciones vienen cuando quieren, es curioso, y por suerte para mí siguen llegando; a mí gusta hacerlas, y a veces cuando las toco para otras personas me dicen que son bonitas, que les gustan, que las toque otra vez, y eso es una gran satisfacción y el ánimo para seguir en este camino.

¿Está trabajando ya en su próximo disco?

Pues sí, y estoy muy contento porque ya me han salido varias canciones nuevas. Siempre pienso que qué difícil es hacer un disco y que a ver si consigo que me salga otro alguna vez, porque ocurre que cuando acabas un disco es como si el pozo se secase, has llegado tan abajo que allí ya sólo sale barro en vez de agua, y piensas que de allí ya no va a volver a salir nada… pero no, dejas un poco que el caladero se vuelva a cebar y vuelves a crear canciones. Ahora, aparte de que empiezo segunda parte de la gira Saldremos a la lluvia, ya estoy trabajando en canciones nuevas que evidentemente no voy a tocar, porque aún están en pañales.

O sea, que igual que «vendrán días, han de venir», podemos estar seguros de que ‘vendrán canciones, han de venir’

Yo creo que sí, me lo paso muy bien haciendo canciones y me gusta mucho, porque de la misma manera que van pasando los años y cuando voy descubriendo músicas nuevas me sigo emocionando y me sigo poniendo contento ante artistas nuevos o artistas antiguos que no conocía, igualmente cuando llegan canciones nuevas mías me dan mucha alegría.