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Más de 1.000 réplicas a tamaño real conforman ‘Tutankhamón: la tumba y sus tesoros’, una exposición en el Espacio 5.1 de IFEMA que tiene como objetivo mostrar cómo era la tumba del faraón cuando el arqueólogo Howard Carter la descubrió en 1922.

Desde mañana y hasta el 19 de abril, el visitante podrá viajar a Egipto sin salir de Madrid con una muestra en la que se recrea de forma fiel, “y a través de las fotografías realizadas por Harry Burton, el fotógrafo oficial de la excavación, cómo estaban la Antecámara, la Cámara del Tesoro y la Cámara Funeraria”, según explicó la egiptóloga y asesora de la exposición Esther Pons.

‘Tutankhamón: la tumba y sus tesoros’ regresa a Madrid —ya la visitó hace 10 años— con novedades importantes, al contar con piezas nuevas como el Grano de Osiris —una escultura en la que los egipcios plantaban semillas para que crecieran plantas que acompañaran al faraón en su viaje a la eternidad—, y una disposición de los elementos más similar a la tumba auténtica del joven faraón.

Evitar la maldición

La Máscara de Oro de Tutankhamón es una de las piezas más preciadas de esta exposición, en la que también se pueden ver las capillas doradas en las que se encontraba la tumba y los objetos del mundo funerario y de la vida cotidiana que acompañarían al faraón en su ascensión a las estrellas.

Tras la recreación de las cámaras al completo, la muestra presenta las piezas de forma individual, para que el visitante pueda ver de forma más detallada cómo eran, por ejemplo, los ataúdes dorados, el carro de caza o el trono, donde se puede leer su nombre inicial, Tutankhatón.

Además, la exposición cuenta con un vídeo introductorio para informar sobre quién era Howard Carter, un dibujante británico enamorado de Egipto que “estaba convencido de que la tumba de Tutankhamón no se había descubierto”, tal y como explicó Pons.

“Veo cosas maravillosas”, le dijo el arqueólogo a Lord Carnarvon, financiador de la excavación, tras mirar por el agujero que hizo en la pared de la tumba y comprobar que había encontrado lo que llevaban más de 5 años buscando.

Con esta fiel recreación, el visitante evitará enfrentarse a la supuesta maldición que rodea a todos los que pisaban la tumba de Tutankhamón, una leyenda que se creó tras la muerte de Carnarvon apenas unos meses después del hallazgo, y “en la que los egiptólogos no creen”, según la doctora Pons.

En su anterior visita a Madrid, la exposición estuvo en la Casa de Campo y reunió a 450.000 espectadores, habiendo recibido en total a más de seis millones y medio de personas tras recorrer otras ciudades europeas como Zúrich, Dublín o París.