Un Rajoy realista recuerda el pasado a un Rubalcaba atento al funcionario

El que fuera vicepresidente del Gobierno que ‘sacrificó’ a los jubilados y a los trabajadores de la Administración, asegura que, con él en el poder, mejorarán sus condiciones.

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Por mucho que digan oficialmente que la campaña electoral no comienza hasta el 9 de noviembre, lo único que la diferenciará de lo que se vive en España desde hace semanas es la pegada de carteles, porque cada día llega un nuevo torrente de promesas, reproches y acusaciones. La última, que TVE usó la imagen de Rubalcaba y su lema como fondo del programa La mañana en 24 horas, emitido el pasado lunes. Pero no es este episodio lo más suculento del día, ya que el candidato socialista, hasta hace unos meses vicepresidente primero de un Gobierno impopular que tuvo que tirar de tijeretazos, se atrevió ayer a prometer que subirá los sueldos de los funcionarios, así como las pensiones. En cambio, Rajoy se remitió a actuar según lo que vea que le dejan.

Y es que el grupo conservador descubrió con horror, tanto en municipios como en regiones donde se estrenaba, que las cuentas estaban hinchadas, y que las arcas aparecen llenas de telarañas y facturas.

Ante tamaña sequía y oscurantismo institucional, el líder popular abogó, como hizo el día anterior, por la franqueza, la claridad y el A ver qué nos encontramos si forma Gabinete a partir del 20 de noviembre. Así, volvió a repetir que se espera una herencia «muy difícil» por parte de Zapatero, para quienes algunos analistas creen que una de las razones de su partida es el bochorno que para él supondría ver cómo los números no cuadran y empiezan a aparecer impagos bajo las alfombras de La Moncloa si el PP se hace con las riendas del poder. Pero todo eso no son más que puras conjeturas fruto de lenguas viperinas.

Lo que ya rozó el surrealismo fue la promesa del aspirante progresista, Alfredo Pérez Rubalcaba, que aseguró que si gana las elecciones, no congelará en 2012 las pensiones ni el salario de los funcionarios -las subirá-, y opinó que cuando su adversario dice que «depende», en realidad quiere decir que sí lo hará. Blanco fue más allá, y cambió la motosierra de hace un par de semanas por un término mucho más tétrico: guadaña.

Además, el que fuera vicepresidente primero del Gobierno en octubre de 2010 -desde entonces eclipsó en los actos y en las declaraciones a Zapatero- hasta julio, reconoció que a los funcionarios no les puede «prometer» grandes subidas salariales, porque no ofrecerá «nada que no pueda cumplir», pero opinó que entre éstas y la congelación hay mucho camino intermedio. Y es que rectificar es de sabios, aunque haya crisis. No obstante, sería bueno saber qué opinarán el BCE, el FMI, el Banco Mundial, Obama y Merkel sobre esta propuesta que dista mucho de los sacrificios que todos ellos exigen a España para no ir al infierno.

Además, aprovechó para pedir a Rajoy que aclare cuáles son sus planes porque, a su juicio, cuando dice que no subirá el IVA y el IRPF «en un primer momento» eso «traducido» quiere decir que sí lo hará «en un segundo». Y en las pensiones. Para el socialista, cuando su rival dice «depende» es congelación. Así, puso como ejemplos los recortes que están aplicando los Gabinetes del PP en Madrid, La Mancha, Galicia o Baleares; «el descaro de la derecha» con el Estado del bienestar. Eso sí, no comentó nada sobre los testamentos.

Mientras, el gallego siguió apostando, según los consejos de su jefa de campaña, Ana Mato, por la táctica del perfil bajo, y no quiso entrar en la polémica más agria, si bien recordó el pasado de Rubalcaba, lo cual no le obligó a emplearse a fondo en sus ataques, pero sí a dejar dardos: «Él formó parte del Gobierno que congeló las pensiones, y ahora quiere que regresen a sus niveles de antaño». Además, tiró de hemeroteca y recordó que cuando fue el segundo de Aznar jamás las tocó, sino al contrario, favoreció sus subidas. Sobre el impuesto de patrimonio, el PP «dejará que se muera». Todo dependerá de las regiones, que lo tienen transferido en su totalidad.

Fuera lo superfluo.- La portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró ayer que el propósito de su grupo, si logra llegar al poder, es presentar un programa de reformas «eliminando lo superfluo» para no tener que hacer recortes sociales.

«Gobernar es fijar prioridades. Algunos piensan que solo se puede ajustar o reducir el gasto público llevándolos a cabo, mientras que otros pensamos que hay que hacer cambios para evitar esos tijeretazos en aquellas partidas que no suponen perjuicios para los ciudadanos», sentenció la política vallisoletana, que aseveró que una de las primeras tareas de Rajoy, si llega a presidente, será presentar una «modificación integral en lo fiscal» que afectará a la configuración de los impuestos, a la gestión tributaria y la lucha contra el fraude fiscal.

Por otra parte, criticó aún más la labor de Zapatero: «Presumía de negociador, ha venido al Congreso con muchas reformas laborales que han llegado sin acuerdo de las partes». Rubalcaba no se libró, ya que le «falta credibilidad», debido a que «tiene más pasado que futuro, y ese pasado le pasa factura». «A mí -añadió- me daría apuro prometer lo que dice».