Torra (c) custodiado por el Govern en la lectura del manifiesto soberanista. / EFE

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, y su Govern se comprometieron ayer a avanzar “sin excusas” hacia la consecución del objetivo de la “república catalana” y enfatizaron que van a hacerlo por la vía democrática y pacífica.

Torra y el vicepresidente del Govern, Pere Aragonès, leyeron el manifiesto “Compromiso del primero de octubre” en el Pati dels Tarongers del Palacio de la Generalitat, acompañados del resto de consejeros y altos cargos del Ejecutivo, en un acto corto y sobrio con motivo del segundo aniversario del referéndum unilateral del 1-O.

El acto institucional, de carácter solemne, tuvo lugar después de una breve reunión del ejecutivo autonómico —en esta ocasión sin la habitual rueda de prensa posterior— y fue muy corto, pues solo ha constado de dos intervenciones de Torra y Aragonès, de poco más de dos minutos cada uno.

Con todos los consejeros, secretarios generales y altos mandos del Govern detrás, Torra expresó el compromiso del ejecutivo catalán con la “radicalidad democrática, el derecho a la autodeterminación, con el diálogo, con la cohesión social y con el respeto escrupuloso de los derechos humanos, civiles y las libertades colectivas”.

Un Ejecutivo que, añadió, “se compromete a avanzar sin excusas hacia la república catalana, para que sea una realidad”, y a “persistir hasta lograr la libertad de las presas y presos políticos y el retorno de las personas exiliadas”.

Empoderamiento

Todo ello, enfatizó, a través del “único camino que sabemos y queremos hacer, democrática y cívicamente”.

Quim Torra destacó que el 1 de octubre de 2017 será “siempre una jornada fundacional del republicanismo en Cataluña”.

En este sentido, recordó que hace dos años “la sociedad catalana se empoderó y plantó cara a la barbarie”, cuando “2,3 millones de ciudadanos fueron a votar y defendieron las urnas”, siendo “golpeados” por las fuerzas policiales “enviadas por el Gobierno español”.

El presidente catalán rememoró las “graves consecuencias” que sufrieron líderes de la sociedad civil y el anterior Govern de Carles Puigdemont por el 1-O, cuyos miembros se encuentran en la actualidad “en la cárcel y el exilio por cumplir un mandato electoral”.

Precisamente ayer, Torra visitó en la cárcel de Lledoners a los políticos presos que se encuentran en este centro penitenciario, a la espera de la sentencia del Tribunal Supremo.

Por su parte, Aragonès pidió encarar “los desafíos del futuro” con “el mismo espíritu que hubo el 1-O y los días siguientes” a fin de hacer realidad la república catalana, que “será inevitable”, dijo. Afirmó que “las sociedades maduras expresan sus compromisos mediante el voto”.