La agencia de S&P cree que el PIB de España se expandirá un 2,7% este año y un 2,1% el siguiente.
La agencia de S&P cree que el PIB de España se expandirá un 2,7% este año y un 2,1% el siguiente. / Efe
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La agencia de calificación crediticia S&P Global Ratings ha mejorado en un escalón la nota de solvencia de la deuda soberana a largo plazo de España, que sube así hasta ‘A-’ desde ‘BBB+’, alcanzando su nivel más alto desde abril de 2012, según informó la calificadora de riesgos, que asigna una perspectiva positiva al rating español, lo que abre la puerta a nuevas subidas de calificación en el medio plazo. En su análisis, la agencia señala que ni la evolución económica ni presupuestaria de España se han visto obstaculizadas por las tensiones en Cataluña y expresó su confianza en que el PIB de España crecerá “más rápido” que la media de la eurozona entre 2018 y 2021, permitiendo de esta manera la continuada reducción del déficit.

En concreto, S&P confirmó sus últimas proyecciones de crecimiento para España, cuyo PIB se expandirá un 2,7% este año y un 2,1% el siguiente, para crecer a un ritmo del 1,8% en 2020 y en 2021. Por su parte, la tasa de paro caerá en 2018 hasta el 15,6% y bajará el próximo año al 14,5%, para situarse en el 13,6% un año después, manteniéndose estable en dicho nivel en 2021.

En este contexto, la agencia confía en un incremento del consumo privado impulsado por la mejora del empleo, unas condiciones financieras favorables y la mayor confianza de los hogares, permitiendo un aumento de la inversión, así como la recuperación del mercado inmobiliario y de la construcción. “Si no se materializan riesgos externos, como el creciente proteccionismo, el sector exportador español continuará beneficiándose de su fuerte competitividad y mayor cuota de mercado, así como de las favorables condiciones económicas en la zona euro, mientras que un mayor repunte de los precios del petróleo podría reducir la aportación de las exportaciones al crecimiento del PIB español”, dice.

Asimismo, S&P advierte de que la consolidación presupuestaria adicional que debe acometer España, así como el cambio en la postura de la política monetaria del BCE y unos salarios “todavía bajos” probablemente contendrán el aumento del consumo privado, provocando una desaceleración del crecimiento entre 2019 y 2021.

S&P señala que la perspectiva positiva del rating supone que podría mejorar la calificación española en el curso de los próximos 24 meses si el Gobierno logra una mayor consolidación de las cuentas públicas de lo que espera actualmente. Asimismo, la agencia prestará atención a la influencia de la política monetaria del BCE en las condiciones de crédito del país, así como a la evolución de la banca española y apunta que “una relajación adicional de las tensiones en Cataluña también respaldaría una mejora”.

Medidas

Por otro lado, la agencia considera que la posición de minoría del Gobierno limita su capacidad de acometer medidas, como demuestra la demora en aprobar los presupuestos de 2018, poniendo a prueba su capacidad de sacar adelante reformas para reducir el déficit estructural. No obstante, la calificadora de riesgos confía en que no habrá una marcha atrás en las reformas ya aplicadas, señalando que en caso de que esto ocurriera “pesaría sobre las perspectivas económicas de España y su solvencia”.

Asimismo, en vista de la fragmentación del actual panorama político en España, incluyendo la situación en Cataluña y el cambio de apoyos electorales de la opinión pública, según las encuestas, S&P considera que el Gobierno estará más ocupado con asuntos partidistas que en ocasiones anteriores y no descarta la opción de elecciones anticipadas.

En cuanto a Cataluña, S&P asume que tras las últimas elecciones regionales la incertidumbre puede persistir en función del sentido del nuevo Gobierno autonómico, que aún no se ha formado, apuntando como mayor riesgo de crédito la posibilidad de que las tensiones relacionadas acaben provocando una caída sostenida de la confianza de hogares y empresas, especialmente en Cataluña, aunque recuerda que la fortaleza del momento que atraviesa el conjunto de la economía española ya compensó a finales de 2017 la debilidad temporal de Cataluña en este caso.