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Las últimas encuestas publicadas ayer, en la fecha límite que fija la ley electoral, dejan como principal conclusión que ni el bloque de los partidos de izquierda —PSOE, Unidas Podemos y Más País—, ni el de la derecha —PP, Cs y Vox— lograría sumar lo suficiente para la formación de gobierno.

Con tres días de campaña aún por delante y con la incógnita de qué efecto tendrá el debate televisado de los cinco principales candidatos, estas son las principales claves que dejan las encuestas ante la cita del 10 de noviembre.

Las perspectivas demoscópicas hablan de empate técnico entre el bloque de izquierda y el de la derecha, pero ninguno de los dos alcanzaría el listón de los 176 escaños que fija la mayoría absoluta.

En el mejor de los escenarios, PSOE, UP y MP, podrían llegar a los 170 escaños, lo que les deja en la orilla de la gobernabilidad, mientras que si es la derecha la que gana, podría sumar hasta 162.

Aunque las sensaciones en Ferraz apuntaban a que la repetición electoral incrementaría su número de escaños, la práctica totalidad de los sondeos barruntan que el PSOE se situará en torno a los 123 diputados que ahora tiene.

Algunos estudios apuntan, incluso, a un leve retroceso, y solo el CIS rompe esta tendencia y le sitúa entre 133 y 150 escaños, en el sondeo confeccionado antes de la sentencia del procés y de la exhumación de Franco.

Otro denominador común de las últimas encuestas es que el PP consolida su fuerte ascenso, al pasar de 66 escaños a la franja de los 90 y por encima del 20 por ciento de los votos, gracias, en parte, a la recuperación de diputados en las provincias pequeñas.

Sin embargo, su escalada constante de las últimas semanas, que le colocaban hasta por encima del centenar de diputados, se ha ralentizado en la recta final de campaña al encontrar en Vox un tope a su crecimiento.

En un contexto marcado por los disturbios en Cataluña tras el veredicto del procés y por la exhumación de Franco, los de Santiago Abascal casi duplican el resultado del 28 de abril y pasarían de 24 a más de 40, lo que le dejaría como tercera fuerza a costa, principalmente, de la caída de Cs.

Con el voto más fiel y movilizado de todos los contendientes, la incógnita está en cómo responda el electorado a la actuación de Abascal en el debate.

Tras el descenso que las encuestas le atribuyeron tras el fracaso de la formación de gobierno, los de Pablo Iglesias parecen tener garantizados los 30 diputados —obtuvieron 42 en abril—.

Taponadas las fugas hacia el PSOE, el partido morado logra consolidar una base electoral firme, aunque perdería peso numérico con vistas a una negociación de un gobierno de izquierdas.

Llegadas y abstención

Aunque su líder, Albert Rivera, está convencido de que dará la “campanada”, todas las encuestas presagian que s será el gran derrotado, pasando de tercera a quinta fuerza. De 57 escaños, se quedarían con menos de un tercio en el mejor de los casos, por debajo del 10 por ciento de los votos.

Los de Íñigo Errejón irrumpieron con fuerza en los sondeos cuando anunció su candidatura, pero los últimos estudios no le dan más de cinco, insuficientes para formar un bloque de izquierdas con mayoría absoluta. La coyuntura catalana y su ausencia en los debates televisados le han restado protagonismo.

Al margen de Más País, entre los pequeños destaca la CUP, que en sus primeras elecciones generales, podría estrenarse con entre dos y cuatro diputados. La otra sorpresa la podría representar Teruel Existe, al que algunas encuestas dan un diputado.

La última remesa de sondeos indica que las cuartas elecciones en cuatro años incrementarán la abstención, en línea con el descenso del 30 por ciento de la petición del voto por correo.

Las previsiones sitúan la participación entre el 70 y el 72 por ciento, cuando en abril fue del 75,7 por ciento.