Sebastián: «Cuanto más conozco los planes para Opel, menos me gustan»

El ministro de Industria reclama a Magna más información sobre el futuro de la fábrica de Figueruelas, donde se temen 1.700 despidos

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A nadie le gustan en España las perspectivas que plantea la venta de Opel al grupo austríaco-canadiense Magna por parte de General Motors, una operación que podrían terminar pagando los trabajadores de la planta de Figueruelas (Zaragoza).

Ayer, el responsable de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, arremetió contra los planes de Magna para la firma alemana. «Cuanto más conocemos la opción de Magna, menos nos gusta», declaró Sebastián, antes de asistir a una reunión con responsables de los países afectados por la venta de Opel, convocada en Berlín por el Gobierno germano.

El ministro señaló que existe una falta de información por parte de Magna, al tiempo que calificó de «sorprendente» la decisión de General Motors de vender sus operaciones europeas al fabricante austríaco-canadiense de componentes y a su socio ruso Sberbank.

Según el titular de Industria, GM, en todas sus manifestaciones, no veía a Magna como la mejor opción, y así se mantuvo hasta finales de julio. «Queremos saber qué es lo que ha variado para que se justifique un cambio de decisión tan brusco», argumentó.

El ministro reprochó que se haya convocado una reunión para hablar de ayudas financieras a Opel cuando España ni siquiera conoce los detalles del plan industrial. «Cuando uno va a un restaurante, primero ve el menú, luego come y luego paga la factura. Hoy nos han convocado para pagar la factura y todavía no hemos visto el menú», puntualizó.

Además, el responsable de Industria pedirá a la UE que esté «vigilante» y reiteró que debe reconocerse la posición de Figueruelas como uno de las plantas más competitivas del grupo.

Precisamente, el encuentro concertado ayer en Berlín concluyó con el compromiso por parte del Gobierno alemán de pedir a Magna que precise los términos financieros de su plan de viabilidad, que en la fábrica de Figueruelas temen que implique una reducción de plantilla.

En este sentido, el presidente del Ejecutivo de Aragón, Marcelino Iglesias, manifestó que no asumirá ninguno de los posibles 1.700 despidos que Magna tiene previstos para la planta. Explicó que es la factoría «más productiva del grupo, la mejor, la que vende más coches, la que funciona mejor», por lo que tienen «buenas cartas» con las que negociar.