Quim Torra mantiene su postura desafiante mientras las jornadas de disturbios y violencia se siguen sucediendo en Cataluña, con epicentro en Barcelona. / EFE
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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, intentó ayer hablar con Pedro Sánchez mediante una llamada que no tuvo contestación y que se produjo entre críticas y acusaciones por no haber condenado la violencia seis días después de que se iniciaran los altercados en las calles.

Torra remitió después una carta a Sánchez en la que le reprocha que quiera darle lecciones sobre cómo condenar o luchar contra la violencia. Así lo hizo después de que Moncloa le enviara un mensaje de respuesta a través de la prensa pidiendo que primero condene “rotundamente” la violencia.

“Usted no me tiene que dar lecciones a mí de condenar y luchar contra la violencia, porque yo, al igual que el movimiento independentista en los últimos años, he luchado siempre y condenado siempre las violencias, todas”, ha señalado.

Torra constata en la misiva que Sánchez “se niega a hablar con el representante de los catalanes y, aún peor, se niega a establecer ningún tipo de diálogo”. En este sentido, denunció que “se vuelve a poner de manifiesto que no tiene ningún relato político ni propuesta para Cataluña”.

Diecinueve personas ingresadas en los hospitales de Cataluña, más de 300 policías con lesiones de diversa consideración, entre ellos un agente con fractura de cráneo que le oprime las vértebras; otros 300 arrestados. Son algunos de los datos del balance que dejan ya seis días de enfrentamientos entre grupos radicales y las fuerzas de seguridad.

Consideraciones

El viernes por la noche se produjeron los incidentes más violentos y, por ello, el ministro de Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, se desplazó ayer a la capital catalana para visitar al operativo policial desplegado y mantener una reunión con el conseller catalán del ramo, Miquel Buch.

Posteriormente, defendió la actuación de las fuerzas de seguridad por cuanto están actuando con “proporcionalidad” frente a un “vandalismo indiscriminado”, y negó que el Estado esté “desbordado” ante una situación de “orden público grave”. Los daños en el mobiliario urbano de Barcelona ya son cuantiosos.

La violencia, sin embargo, puede continuar si, como en días anteriores, las manifestación convocadas para estos días, terminan con graves altercados en las calles. Marlaska destacó que a los grupos organizados o a los individuos que inciten a ese “vandalismo indiscriminado”, según sus palabras, se les aplicará el Código Penal y subrayó que el Estado no está “desbordado”.

Pero no es ésa la opinión de los partidos de la oposición. El líder del PP, Pablo Casado, pidió al presidente en funciones que restaure el orden en Cataluña.

El del Cs, Albert Rivera, exigió al Gobierno que actúe y no deje “abandonados” a millones de catalanes, y entre esas actuaciones ha vuelto a exigir la ejecución del artículo 155 de la Constitución y el consiguiente cese de Torra.

Desde Vox, el secretario general Javier Ortega Smith-Molina acusó al Ejecutivo de “irresponsabilidad” y pidió que autorice a la Policía Nacional a actuar “como sabe” en Cataluña, esto es, con “todo el material antidisturbios”, con más efectivos e incluso con el concurso de los GRS de la Guardia Civil, sus unidades de élite.

Casado y Rivera apuestan por el uso del 155 de la Constitución y Abascal, por el 116, que establece el estado de emergencia. Finalmente, coordinador federal de IU, Alberto Garzón, reclamó diálogo y la dimisión de Torra.