Pedro Sánchez clausura el Congreso Europeo de Empresa Familiar. / EFE
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El presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, se mostró confiando ayer en que el bloqueo político que sufre el país acabará en las “próximas semanas” para poner fin a cuatro años de inestabilidad.

“España necesita estabilidad y la necesita cuanto antes”, aseguró el líder socialista español en una intervención ante el Congreso Europeo de Empresa Familiar, en la que confió en abrir “una nueva etapa” más estable después de que el país ha celebrado cuatro elecciones generales en cuatro años.

El Partido Socialista (PSOE) de Sánchez logró la pasada semana un acuerdo con la formación izquierdista Unidas Podemos (UP) para formar un Gobierno de coalición tras las elecciones del 10 de noviembre, que se celebraron siete meses después de otros comicios que tampoco dieron como resultado una mayoría estable.

Sánchez dijo que con ese acuerdo ya se había dado el “paso decisivo” para el final de la inestabilidad política que se ha prolongado durante estos cuatro años y que obligó a repetir las elecciones de abril.

Pero ese acuerdo entre PSOE y UP necesita reunir apoyos parlamentarios para lograr una mayoría suficiente en el Congreso y por ahora las matemáticas no están resultando.

Por ello, ambas formaciones están manteniendo en la última semana un trabajo discreto para elaborar los detalles de su programa de gobierno conjunto, a la vez que discuten con otros partidos su posible apoyo o abstención a la investidura de Sánchez.

Ante el rechazo de los partidos de derecha y ultraderecha (Ciudadanos, PP y Vox) a la coalición de izquierdas, la clave por ahora sigue estando en la formación independentista catalana ERC, republicana e izquierdista.

ERC anunció ayer que el próximo lunes realizará una consulta a sus bases sobre si podría abstenerse en una futura votación de investidura a Sánchez, aunque el texto de la pregunta invita a sus miembros a votar en contra.

Por otra parte, la líder de facto de Ciudadanos, Inés Arrimadas, insistió en que su formación se mantiene en el “no” a Sánchez con el argumento de que la prioridad del líder socialista es lograr el apoyo o abstención de ERC.

El PSOE maneja actualmente un marco temporal por el que la investidura podría tener lugar en la semana del 16 al 20 de diciembre, de forma que Pedro Sánchez podría nombrar nuevo Gobierno antes de final de año.

En su intervención ante el Congreso Europeo de Empresa Familiar, Sánchez subrayó que el Gobierno que está perfilando tendrá una “prioridad social muy marcada”, pero actuará “dentro de los márgenes financieros”.

Gestión responsable

El líder socialista también prometió que la política económica del futuro Ejecutivo mantendrá su compromiso con la disciplina fiscal y la estabilidad presupuestaria, como demanda la Unión Europea. “Una gestión responsable de la economía no es incompatible con mejorar la cohesión social y la territorial”, insistió.

Pedro Sánchez respondió así a las advertencias que le llegaron desde la Comisión Europea, que desde Bruselas insistió al Ejecutivo español para que presente un presupuesto actualizado para 2020 ante el riesgo de desviarse de los objetivos de reducción de déficit y deuda para ese año.

Además de intentar dar seguridades a Bruselas, Sánchez se esforzó por mantener la vocación social que quiere dar al Gobierno, al defender ante los empresarios europeos “subidas razonables de los salarios para los trabajadores, siempre sin minar los niveles de competitividad de la economía”.

Este tipo de medidas están “lejos de lastrar el crecimiento” económico, sino que lo que hace es “afianzarlo”, reiteró el líder socialista, quien también defendió la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores.