El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. / EFE
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El PSOE ha abierto la puja sobre los debates electorales con la oferta de que el candidato socialista y presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, participe en “un único debate televisivo a cinco” el lunes, 4 de noviembre, una propuesta que el resto de partidos ve insuficiente.

El PP está dispuesto a este debate, aunque en una fecha posterior, pero reclama además un cara a cara entre su líder, Pablo Casado, y Sánchez. También Ciudadanos apuesta por esta fórmula de dos debates, uno de las cinco principales fuerzas políticas y el otro a dos.

Para Unidas Podemos es válida la fórmula de las anteriores elecciones generales, cuando se celebraron dos debates televisivos entre los partidos con más representación parlamentaria, lo que incluiría en esta ocasión a Vox, que entonces no estaba en el Congreso.

Al hilo del debate generado el miércoles por el acuerdo entre los partidos para recortar la publicidad electoral y otras gastos de campaña, del que quedó excluida esta cuestión de los debates electorales, los socialistas emitieron ayer un comunicado en el que apuestan por un encuentro televisivo entre los cinco líderes políticos.

Posturas

A diferencia de las anteriores elecciones del 28 de abril, en el que el debate fue solo de los líderes de PSOE, PP, Ciudadanos y Unidas Podemos, ahora participaría en este programa también el presidente de Vox, Santiago Abascal, ya que su partido ahora sí que cuenta con representación parlamentaria.

De esta forma, el PP acepta el debate a cinco, pero cree que debería celebrarse a partir del día 5 de noviembre, cuando se conocen los datos del paro, y solicita aparte un cara a cara entre Casado y Sánchez.

Ciudadanos asegura que siempre participa en los debates, pero recuerda que su propuesta es también la celebración de dos, el de los cinco principales partidos y un cara a cara entre su líder, Albert Rivera, y Sánchez.

La respuesta de Vox a la oferta de los socialistas es que, en principio, no hay problema para acudir a la cita, a la espera de cerrar “detalles”. El partido de Abascal recuerda que siempre han defendido un debate a cinco, ya lo hicieron en la anterior campaña del 28 de abril cuando quedaron fuera de los dos debates por no contar con representación parlamentaria, a pesar de sus reiteradas solicitudes y quejas.

Para Podemos, la propuesta socialista es “inaceptable” porque su apuesta es que haya como mínimo dos debates electorales a cinco, el número que hubo el 28A con los celebrados en días consecutivos, uno el 22 de abril en la cadena pública TVE y otro el 23 en Atresmedia.

El líder de la formación morada, Pablo Iglesias, sí que ha rechazado un cara a cara con su excompañero de partido y ahora líder de Más País, Íñigo Errejón, aunque ve bien que participe en un debate a seis entre los principales líderes, pero cree que la Junta Electoral Central se lo impedirá.

Negociaciones

A falta de una regulación específica sobre los debates electorales, que siguen quedando al arbitrio de la negociación entre los partidos políticos y las distintas cadenas televisivas, la puja se ha iniciado en esta ocasión a un mes para el inicio de la campaña, así que aún quedan varias semanas de negociación.

Por lo pronto, la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión y el Audiovisual ya “está estableciendo los contactos oportunos” con los partidos para ser el “ente neutral” que pueda organizar un debate televisado entre los cinco candidatos.

La institución hizo este ofrecimiento tras conocerse la propuesta socialista del día 4 de noviembre. Una fecha que ya había ofrecido RTVE —antes de la convocatoria oficial de las elecciones generales— para celebrar el debate entre los candidatos a la presidencia del Gobierno de los cinco partidos con mayor representación parlamentaria.

De momento, las formaciones políticas se encuentran en lo que se da en llamar precampaña, pero que poco se diferencia de los ocho días de mítines para pedir el voto previos al 10N.

El anuncio realizado el miércoles en uno de estos actos políticos por Sánchez, de que el Gobierno en funciones desbloqueará el pago de las entregas a cuenta a las comunidades antes de las elecciones ha despertado críticas entre los presidentes autonómicos y líderes regionales del PP, que lo han tachado de medida “electoralista”.