Pedro Sánchez junto al rey Felipe VI en su encuentro en Marivent. / EFE
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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, afirmó ayer que “no tira la toalla” a la hora de buscar un acuerdo con Unidas Podemos para que haya un gobierno progresista, pero confesó que la desconfianza con su líder, Pablo Iglesias, “continúa” y es “recíproca”.

Sánchez expresó sus recelos hacia Iglesias después de mantener en el Palacio de Marivent de Palma el tradicional despacho con Felipe VI, después de que el jefe del Estado dijera el pasado domingo que es mejor buscar una solución al bloqueo político que convocar de nuevo elecciones.

A pesar de la investidura fallida, el líder del PSOE enfatizó que “hay muchas fórmulas” para poder entenderse con UP a la hora de materializar un gobierno de izquierdas, pero insistió en descartar uno de coalición.

“No tiro la toalla, pero saco una lectura crítica de lo que ocurrió” el pasado 25 de julio cuando UP votó en contra de la investidura, dijo Sánchez en la comparecencia ante los medios.

El principal escollo, subrayó, son los recelos entre ambos partidos y sus líderes: “De tantas veces decir que desconfía del PSOE, he acabado por desconfiar yo también de las posiciones de Iglesias y de Unidas Podemos”.

“Es recíproca esa desconfianza, máxime cuando esa investidura falló”, remachó.

Según Sánchez, esa desconfianza “continúa” porque “no ha habido una rectificación” de los dirigentes de la formación morada, que siguen apostando por “un gobierno de compartimentación, más que de coalición”.

Entre las alternativas para formar gobierno, apuntó que además de la vía portuguesa o danesa, podrían pasar por un acuerdo de investidura o de legislatura, pero “partiendo de cero” y teniendo como base “un programa abierto para una propuesta política progresista común”.

Después de tres meses de bloqueo, Sánchez elogió el “acierto” de Felipe VI en su mensaje de animar a los partidos a buscar una salida porque “los españoles no se merecen volver a ir a elecciones”.

Para el líder socialista, “las tres fuerzas que tienen la llave para desbloquear la situación” son UP, PP y Cs, a las que instó a facilitar un nuevo gobierno que no dependa de los independentistas catalanes.

“No hay alternativa que no pase por un gobierno progresista. Aquellas fuerzas que plantean otras opciones y que dicen que no van a apoyar, ni facilitar la investidura de un gobierno del PSOE están abocando al país a la repetición electoral. Es una tremenda irresponsabilidad”, advirtió Sánchez, en alusión también a la propuesta del PP de buscar otro candidato.

En el marco de las reuniones que está llevando a cabo el PSOE con partidos y colectivos sociales, después de que el Rey diera tiempo antes de convocar una nueva ronda de consultas, Sánchez reiteró su disposición a hablar con Iglesias y con el líder del PP, Pablo Casado.

Contexto económico

También confió en que el de Cs, Albert Rivera, “se digne” esta vez a entrevistarse con él, al tiempo que cerró la puerta a reunirse con ERC y Junts per Catalunya.

Sánchez puntualizó que a la espera de lo que decida Felipe VI, él no es formalmente candidato y que los esfuerzos que está haciendo responden a la “responsabilidad” de ser el presidente del Ejecutivo en funciones.

La cita en Marivent con el Rey comenzó con 50 minutos de demora por la tardanza con que Sánchez llegó a Palma después de reunirse en Madrid con colectivos de la industria y el turismo.

“Siento mucho el retraso”, fueron las primeras palabras de Sánchez en la rueda de prensa posterior a la reunión, que calificó de “cordial” y que precedió al almuerzo con Felipe VI.

Al margen de la política, Sánchez se refirió también al contexto económico y aunque admitió que existe una “moderación” en el ritmo de crecimiento, valoró que los datos de España son “francamente positivos” al seguir creciendo por encima de la media europea.

No obstante, consideró preciso acometer “algunas transformaciones y reformas” para intensificar la creación de empleo.
“No podemos fiar la buena marcha de la economía y del ritmo de creación de empleo al propio ciclo económico”, sostuvo Sánchez, para quien el aumento de contratos indefinidos es “un síntoma de la confianza de los ciudadanos en la buena marcha de la economía”.

Otro objetivo que se ha marcado es que haya cuanto antes una investidura para poder renovar el sistema de financiación y aliviar la situación de las comunidades y ayuntamientos, al no ser posible hacerlo con el gobierno en funciones y con unos presupuestos prorrogados.