El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en un acto electoral. / EFE
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El líder socialista, Pedro Sánchez, trató de atajar las críticas de las que ha sido objeto desde los ámbitos judicial y político por afirmar que la Fiscalía depende del Gobierno al admitir que fue un “error” debido al cansancio de una intensa campaña, que así pretendió enderezar en su final.

Porque la polémica que arrancó el lunes en el debate en el que se comprometió a traer a España al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, huido a Bélgica, para que sea juzgado, todavía colea cinco días después, como le recordó el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en un mitin en Bilbao donde pidió para su partido el voto de los nacionalistas vascos.

El secretario general de la formación morada recurrió a una irónica imitación de la voz del presidente en funciones para enfatizar cómo había metido “la gamba”, y con voz engolada ha preguntado, “¿Pero quién controla la Fiscalía?”, entre carcajadas de los asistentes al acto.

El presidente arrancó la jornada electoral con una entrevista televisiva en la que reconoció no fue “preciso”, subrayó que “el nombramiento de la Fiscalía depende del Gobierno pero es autónoma” y aseveró que la labor del Ejecutivo es “ayudar” para que Puigdemont sea entregado cuanto antes.

Habló también de Vox, un partido cuya creación ha atribuido a un “invento” del expresidente del Gobierno José María Aznar para desestabilizar a Mariano Rajoy y que a su juicio se está “comiendo ideológicamente” a la derecha. Y también de economía, para defender la solvencia de España frente a los malos datos económicos.

Porque el día en que la Comisión Europea revisó a la baja su previsión de crecimiento económico para España, él mostró su confianza en el “dinamismo” del país pero sin caer, añadió, “en la autocomplacencia” ni tampoco en el “catastrofismo”.

Tras su entrevista matutina, el presidente del Gobierno también se desplazó a Murcia, a la población de Los Alcázares, desde donde se comprometió a recuperar el Mar Menor de su deterioro ambiental si gana las elecciones generales del próximo domingo.

Sánchez afronta hoy el cierre de la campaña electoral más corta de la democracia. Y no solo la más corta, sino la más convulsa por la situación en Cataluña, el tenso debate a cinco y el último bache, las palabras sobre la Fiscalía. El domingo entran en juego muchos factores.