Rajoy cree que Rubalcaba tampoco sería rival para disputarle La Moncloa

El líder del PP no ve al vicepresidente como cabeza de cartel del PSOE porque, aunque es «muy bueno para muchas cosas», no tiene el «suficiente poso y sentido de Estado»

La presencia del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el próximo cartel electoral del PSOE no solamente parece interesarle al recién estrenado ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, quien ayer aseguraba que el Gobierno «trabaja» para que el actual inquilino de Moncloa repita como aspirante en 2012, sino también al propio PP, convencido quizá de que su triunfo será más aplastante con el leonés encabezando las listas.

Así lo dejó entrever el líder de los populares, Mariano Rajoy, interesado en desactivar la posible alternativa del vicepresidente primero Alfredo Pérez Rubalcaba, nuevo hombre fuerte del Ejecutivo y, a decir de muchos, el mejor colocado para enfrentarse al conservador en caso de que el leonés se viera finalmente obligado a rendirse.

A juicio del jefe de la oposición, el también ministro del Interior no tiene suficiente «poso y sentido de Estado» como para ser el candidato del PSOE en las próximas elecciones generales.

No obstante, el líder de la formación de Génova sí reconoció que Rubalcaba, al quien también se atribuye el papel de parapeto para resguardar del desgaste político al titular de Fomento, José Blanco, que sería el verdadero tapado, «es muy bueno para muchas cosas».

Además, y como no podía ser de otro modo, Rajoy negó rotundamente que sienta temor ante la posibilidad de enfrentarse al jefe de las Fuerzas de Seguridad en lugar de a Rodríguez Zapatero.

En todo caso, el dirigente conservador quiso dejar claro que el debate sobre la sucesión en el PSOE no es un asunto que le concierna, puesto que su único objetivo es explicar a los ciudadanos que hay otra forma de hacer las cosas que permitirá al país salir de la crisis, lo que, según puntualizó, entre otras medidas, requeriría la supresión de la Vicepresidencia Tercera -ocupada por Manuel Chaves-, subsumir el Ministerio de Cultura en el de Educación, y repartir las competencias de Ciencia y Tecnología entre los departamentos de Educación e Industria.

Además de dicho adelgazamiento en la cúpula gubernamental, el presidente del PP reiteró sus críticas a «la sobreregulación» legal existente en España porque, según sostuvo, «sobran leyes, reglamentos y decretos», algo que dificulta sobremanera el trabajo a los empresarios, que ni siquiera son capaces de conocer las disposiciones que les afectan.

Rajoy alabó además los recortes en el gasto público recién anunciados por el primer ministro británico, David Cameron, y defendió que, «a diferencia de lo ocurrido en España», el líder conservador ha metido la tijera en algunos ámbitos, pero asimismo ha aumentado la inversión en partidas estratégicas como las pensiones, la educación y la sanidad.

Sin dejar el ámbito internacional, el jefe de la oposición comentó luego que el ascenso del movimiento ultraconservador denominado Tea Party en las elecciones en EEUU no tendrá un correlato en España, «porque lo que necesita ahora el país es más moderación y sentido común y menos ruido y menos gritos».

Por lo que respecta a la inmigración, el popular afirmó que aunque «algunos dicen que el que está en España de forma ilegal tiene derecho a estarlo, pero eso es disparatado».