El expresidente del Gobierno y exlíder del Partido Popular, Mariano Rajoy, durante un acto de su partido.
El expresidente del Gobierno y exlíder del Partido Popular, Mariano Rajoy, durante un acto de su partido. / Efe
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El expresidente del Gobierno y líder del PP, Mariano Rajoy, comunicó ayer la renuncia a su acta de diputado en el Congreso, justo dos semanas después de perder la moción de censura el 1 de junio. El escrito registrado se limitó a informar del abandono del escaño, que Rajoy venía ocupando ininterrumpidamente en la Cámara desde las elecciones generales de 1989.

En un breve comunicado, el PP confirmó la renuncia señalando que, una vez formalizada su baja como diputado, Mariano Rajoy solicitará su reingreso en el Cuerpo de Registradores de la Propiedad. En su día tenía plaza en Santa Pola (Alicante). No obstante, como expresidente del Gobierno tiene opción a integrarse en el Consejo de Estado, lo que le proporcionaría aforamiento.

El pasado 5 de junio, apenas cuatro días después de su abrupta salida de La Moncloa, Rajoy anunció ante el Comité Ejecutivo Nacional del PP su decisión de abandonar la Presidencia del PP y la convocatoria de un congreso extraordinario para que elija a su sucesor, un cónclave que tendrá lugar los próximos 20 y 21 de julio en Madrid, según lo trasladó a la Junta Directiva Nacional del pasado lunes.

“Es lo mejor para el PP y para mí y creo que también para España y lo demás no importa nada”, señaló en su discurso ante los suyos en ambos actos para justificar su salida del partido que ha presidido en los últimos 14 años.

No obstante, en ninguno de las dos citas desveló si mantendría o no su sillón en el Congreso. Finalmente, ayer comunicó su decisión de abandonar el Palacio de la Carrera de San Jerónimo.

Rajoy fue elegido diputado nacional por primera vez julio en 1986, con Alianza Popular, dentro de la Coalición Popular, pero sólo estuvo cinco meses en la Carrera de San Jerónimo, ya que renunció a su acta en diciembre cuando Manuel Fraga le nombró vicepresidente de la Xunta de Galicia.

Después regresó tras ser reelegido en las generales de 1989 y revalidó su puesto en el Congreso en todas las elecciones posteriores. En total ha sido diputado más de 28 años. La última vez que pisó el Hemiciclo fue el pasado día 1 de junio, cuando acudió a votar en contra la moción de censura que supuso su salida del Palacio de La Moncloa.

La renuncia de Rajoy al escaño puede propiciar la vuelta al Congreso de Valentina Martínez Ferro, quien ya fue diputada en la legislatura de la mayoría absoluta del PP, tras haber ejercido como directora de Gabinete de Jorge Moragas, entonces director de Gabinete de Rajoy.

Nuevo líder

La sucesión de Rajoy ha propiciado que cargos del PP de toda España estén pendientes del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, para que empiece a “clarificarse” el futuro del PP ante el congreso extraordinario que se celebrará en julio para elegir al sucesor del expresidente del Gobierno. El retraso del ‘barón’ gallego en desvelar sus planes ha generado inquietud dentro del partido, que teme que si no se presenta podría desatarse una guerra interna a menos de un año para las elecciones municipales y autonómicas.

Fuentes del partido admiten que Feijóo es el candidato que puede presentar una candidatura “mayoritariamente aceptada” por todos los territorios. Pero coinciden también en que si no la lanza, dejará abierto el camino a la exvicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, un paso que movilizaría a los partidarios de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal. El silencio de Feijóo sobre sus planes de futuro a menos de tres días para que se abra el plazo de presentación de candidaturas ha hecho crecer el nerviosismo dentro del PP.

Ayer aseguró que aún no ha adoptado una decisión y que lo estudiará durante el fin de semana. “No he tomado la decisión. Cuando la tome, la anunciaré, lógicamente”, dijo textualmente.