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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ensalzó ayer la aplicación del artículo 155 porque “las cosas están mejor en Cataluña” desde que se impulsó, hace poco más de un mes. Así lo afirmó en un acto en Mataró, en el que también participó el líder del PP catalán y candidato para el 21-D, Xavier García Albiol, y el presidente del partido en la ciudad, José Manuel López.

“La solución a la deriva independentista empezó con la activación del 155”, un artículo que activó su Gobierno y que ha permitido empezar a recuperar la normalidad y la legalidad, reivindicó Rajoy. El 155 —prosiguió— es un mecanismo excepcional para hacer frente “a la enorme crisis y caos que crearon” los independentistas, y aseguró que está funcionando con total normalidad.

Desde su aplicación “se ha empezado a serenar la vida política, Cataluña ha recobrado la legalidad, la confianza y la senda de la recuperación económica”. “Las cosas están mejor, los funcionarios están cumpliendo con su trabajo muy bien y el Gobierno está tomando decisiones” que están permitiendo solucionar problemas reales de los ciudadanos, como la creación de 2.000 plazas de profesores, defendió.

Quimeras y fantasías

En cambio, los independentistas “solo se han ocupado de sus propias ensoñaciones, mientras se olvidaban de las personas y solo hablaban de sus propias quimeras y fantasías para imponérselas a los demás”.

Rajoy destacó que el 155 también ha permitido convocar unas elecciones normales y legales, después de que “otros no quisieron, no se atrevieron, no les dejaron o las tres cosas a la vez o dos de algunas de ellas”, dijo en alusión al presidente cesado, Carles Puigdemont.

Esos comicios, añadió, “deben abrir un nuevo futuro, porque el cuento de la independencia ya no da más de sí, nadie lo apoya en ninguna parte”. “Son elecciones para romper el ensimismamiento, abrir ventanas y dejar que corra el aire: ya es hora de que en Cataluña se hable de cosas distintas al ‘procés’”, reivindicó el jefe del Ejecutivo.

Para él, gracias al 155 el proceso independentista “ha acabado” y ahora es momento de que los gobernantes se dediquen a solucionar la vida de la gente y sus problemas. Rajoy explicó que ayer mismo pudo pasear 45 minutos por las calles de Castelldefels (Barcelona) antes de ir a Mataró, y que sus vecinos le reclamaron “que les dejen tranquilos y alguien se preocupe de sus problemas”.

Así, aseguró que és se comprometió a hacerlo, y por ello animó a confiar en el PP de cara a los comicios del 21 de diciembre: “Son elecciones para cerrar heridas y empezar a reconstruir todo lo que se ha roto en cinco años”.

También reivindicó que el 155 ha servido para frenar la salida de empresas de Cataluña y la desconfianza. En esa línea, constató que la situación no se ha resuelto definitivamente, pero aseguró que trabaja intensamente para “recuperar la normalidad del todo”.

También manifestó que el proceso independentista ha causado graves estragos en el sector turístico, que se han desplomado las reservas hoteleras y las ventas de automóviles, y que se han tenido que reducir del 3% al 2,3% las perspectivas de crecimiento. “Si recuperamos la normalidad ese crecimiento será del 3%”, sentenció.

  • Elección de enemigos. Mariano Rajoy recomendó a Puigdemont, “elegir bien a los enemigos” y no criticar a la UE. Después de que Puigdemont planteara que los catalanes decidan si quieren seguir en la UE tal como funciona actualmente, Rajoy dijo que “sería conveniente que dejara de arremeter contra las personas que gobiernan en Europa”.
  • Pactos PSC-C’s. El presidente del Gobierno dudó de los posibles pactos postelectorales que puedan hacer el PSC y C’s —a los que aludió implícitamente—, mientras que “el PP es un valor seguro”. “Todo el mundo sabe lo que va a hacer el PP después de las elecciones. No sé lo que van a hacer los demás ni si se van a aliar con alguien”, destacó.