Una agente de la Policía Nacional escolta a Ana Julia en los juzgados. / efe
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Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, pidió perdón “en general a toda España” y también que Dios la perdone a ella ante los miembros del jurado popular que la juzga desde el pasado 9 de septiembre. “En primer lugar, pedirle perdón a los familiares de Gabriel, a todos los familiares y a toda persona a la que haya podido hacer daño con mi acción”, dijo entre llantos la acusada al ejercer su derecho a la última palabra durante la sesión final de la vista oral.

“Quiero pedirle perdón también a mi hija y a toda mi familia, a todo el mundo al que haya podido sentirse mal por lo que yo hice. En general a toda España y espero que Dios me perdone”, concluyó. La Fiscalía y la acusación particular mantuvieron su petición de prisión permanente revisable para Ana Julia Quezada, mientras que su defensa introdujo las atenuantes de confesión, de arrebato y de actuar bajo la influencia de drogas y sostiene que cometió homicidio por imprudencia grave (tres años) o, subsidiariamente, homicidio doloso, castigado con 15 años de cárcel.

La séptima sesión de la vista oral contra Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, concluyó ayer después de que Fiscalía, acusación particular y defensa hayan elevado sus conclusiones definitivas.

La defensa ha modificado su petición de prisión para el caso de que sea declarada culpable de un homicidio doloso, elevando la prisión de 10 a 15 años, debido a que la víctima es un menor de edad. En intervenciones de aproximadamente una hora, cada una de las partes personadas han defendido ante el jurado popular que juzga a Quezada los argumentos y pruebas por los que debe ser condenada.

Durante su exposición, la fiscal Elena María Fernández y el abogado de los padres de Gabriel, Francisco Torres, discreparon en sus relatos de cómo murió el pequeño el 27 de febrero de 2018. El ministerio público sostiene que Gabriel falleció en un “acto único inmediato, en una secuencia única sin interrupciones” asfixiado por Quezada, y que actuó cuando el niño estaba “confiado, inocente, totalmente ajeno a la intencionalidad de Ana Julia, una persona de la que no se podía esperar ningún ataque, integrada en el entorno familiar”.

Secuencias

Asimismo, insistió en que no hubo “varias secuencias” como argumenta la acusación, ni una agonía de 45 o 60 minutos, recalcando que no se puede probar el ensañamiento. Sí que destacó que Gabriel “representaba un obstáculo” para la acusada, que asesinó al niño “primero para eliminar el vínculo afectivo entre el padre y el hijo, que incomodaba a sus planes de relación personal”, y sobre todo para “eliminar ese vínculo afectivo tan intenso que existía entre los padres, cuya prioridad era el interés de este niño, con dedicación y atención”.

El abogado de los padres, Francisco Torres, insistió en el presunto ensañamiento de Ana Julia y que dejó agonizar al niño durante al menos 45 minutos antes de la asfixia. Por estos hechos reclamó prisión permanente revisable por asesinato, además tres años de cárcel por un delito de lesiones psíquicas a Patricia Ramírez, cinco años más por un delito de lesiones psíquicas a Ángel Cruz, y sendas penas de dos años de prisión por dos delitos contra la integridad moral.