El Gobierno insiste en su mensaje mientras la calma tensa reina en Cataluña y algunos ciudadanos reconocen la labor de las fuerzas de seguridad. / EFE
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El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, reiteró ayer que los altercados violentos que se registran desde hace días en Cataluña son un problema de “estricto orden público” y, por tanto, se tiene que resolver con la legítima actuación de las fuerzas de seguridad.

En una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa tras la reunión del comité de seguimiento de la situación en Cataluña que presidió el jefe del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, Marlaska señaló que los disturbios “van a menos” y que se sigue “con el plan de anularlos”.

Según el balance facilitado por Grande Marlaska, en total 288 agentes han resultado heridos durante los incidentes, de los que 153 son Mossos, 134 efectivos de la Policía Nacional y un guardia urbano.

De las 194 detenciones practicadas, 154 lo han sido por parte de los Mossos, 32 las han realizado la Policía Nacional y 8 la Guardia Urbana.

El ministro cifró en 18 las personas que han ingresado en prisión, según los datos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, aunque todavía hay detenidos pendientes de pasar a disposición judicial.

En cuanto a los vehículos policiales dañados durante los disturbios, Marlaska explicó que ascienden a 267, de los que 221 son de la Policía Nacional; 43 son de los Mossos, y 3 pertenecen a la Guardia Urbana de Barcelona.

Contundencia

“El Estado actúa y seguiremos deteniendo a quienes protagonizan actos violentos”, añadió el titular de Interior que lanzó “un mensaje al independentismo”: “Estamos ante un problema de estricto orden público como ocurre en otras democracias y quienes se sitúan en el desorden se encuentran con la Constitución y el Código Penal con toda su contundencia”.

Por eso, Marlaska defendió que “la respuesta es de orden público” basada en la actuación legítima y proporcional de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. “Para erradicar el problema hay que actuar específicamente frente a violentos”, añadió.

El titular de Interior, que el sábado viajó a Barcelona para reunirse con los mandos operativos que coordinan todo el dispositivo de seguridad y visitar a algunos policías heridos, señaló que el Gobierno reitera la gratitud a los agentes por el trabajo que están desempeñando “en condiciones límite”.

“No les quede duda de que todos los españoles están detrás de ellos”, agregó el ministro.

Preguntado por las quejas de sindicatos policiales y asociaciones de guardias civiles que demandan más medios materiales y humanos, Marlaska aseguró que “nunca” nadie le ha trasladado ningún problema y que en el plan diseñado desde hace tiempo “no se ha planteado que los medios no sean suficientes o los necesidad para garantizar la seguridad”.

También dejó claro que el presidente Sánchez “está en la gestión” de lo que sucede en Cataluña “desde el primer minuto” y apuntó a la posibilidad de que el jefe del Ejecutivo visite Cataluña en los próximos días.

Misma secuencia

Por su parte, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, llamó ayer de nuevo al jefe del Gobierno en funciones, pero no pudo hablar con él porque desde Moncloa le aseguraron que estaba reunido.

Tras no conseguir hablar con Sánchez el pasado sábado y haberle enviado una carta, Torra, según fuentes de la Generalitat, llamó ayer a Moncloa para intentarlo de nuevo.

Según las mismas fuentes, en Moncloa le respondieron que el presidente del Gobierno estaba reunido y que no se podía poner, pero que tratarían de realizar el contacto más adelante.

Se repite así la misma secuencia del sábado, cuando Sánchez y Torra no llegaron a hablar por teléfono pero Moncloa hizo saber, a través de la prensa, que no se produciría esa conversación hasta que el presidente catalán no condenase “rotundamente” la violencia.

El presidente catalán se reunió por la tarde en el Hospital de Sant Pau de Barcelona con la dirección del centro para conocer la evolución de los seis heridos allí hospitalizados, entre ellos un policía nacional en estado muy grave.