Luz Gabás reflexiona sobre el nexo sentimental con el territorio

La escritora publica ‘El latido de la tierra’, una novela policíaca, romántica y generacional

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Consciente de que el pasado rural de España “está perdido”, la Luz Gabás se aliado con el eclecticismo para escribir ‘El latido de la tierra’, una novela policíaca, romántica y generacional donde reflexiona sobre la “relación sentimental” con el territorio y el pasado.

Majaelrayo, en el corazón de la conocida como Sierra Negra de Guadalajara, fue el escenario en el que la escritora oscense presentó la que es su cuarta novela.

Un lugar que bien podría ser Aquilare, ese pueblo imaginario, aunque “lugar común” para muchos, según cuenta, al que ha convertido en protagonista para abordar una historia de tradición, libertad, arraigo y futuro que ahora publica la editorial Planeta.

Y nos adentra sin querer tratar el pasado, “sin nostalgia”, a través de una alegoría compuesta por “una sucesión de metáforas sobre el individuo y la sociedad, sobre cómo evolucionamos como individuos y como sociedad”.

Pero este mensaje no suena a “lamento de excesiva nostalgia”, sino que en ‘El Latido de la tierra’ plantea “la transformación”.

“El pasado rural está perdido y es irreparable”, reconoce, pero rápidamente confiesa que “la España vacía tiene futuro”, al mirar la plaza de esta pequeña localidad de apenas 25 habitantes que gracias al turismo rural ha tenido una segunda vida.

“Es una alegría que cada vez haya más gente que vuelva a la tierra”, afirma la autora de ‘Palmeras en la nieve’, su primera novela convertida en éxito y llevada al cine, algo que cree que puede sucederle a esta porque así lo cree con las cuatro que ha creado.

Protagonizada por Alira, una mujer madura que decide volver a su casa familiar, Gabás la enfrenta a una trama policiaca donde la amistad, volver a descubrir el amor, recordar el primer amor y el arraigo con el pasado son los elementos de esta coctelera literaria.

Porque esta novela, según afirma, “tenía que ser ecléctica hasta el punto de que podría haber creado un nuevo género, el “romantic rural noir”, bromea la autora, que pide acabar con “la imagen de inferioridad del mundo rural”.

Gabás se ha estrenado en el género policíaco por considerar que iba a “funcionar”, ya que para ella aparte del misterio que aportaba también iba a ayudar a sus personajes a hacer reflexionar sobre la “inseguridad, la angustia y el miedo”.

Y si hay un personaje que encarna el “noir” es la sargento Esther Vargas, una mujer mayor cansada de todo, aunque la autora no tiene pensado que sea el inicio de una saga policíaca.

Más que sentimientos

Pero si algo es ‘El latido de la tierra’ es romanticismo: “es la más romántica de las cuatro porque va un paso más allá de los sentimientos, habla también de la lucha del individuo y la sociedad desde el deseo de volver a la naturaleza, por eso es más romántica, no sé qué habrá después de esto”, subraya la autora.

Aunque también encontrará el lector en estas páginas “bastante” parte autobiográfica, “pero desde mucha distancia”.

“He buceado en el pozo de mi pasado, he revisado mis propios fantasmas, y creo que mis amigos verán reflejada esa época de juventud”, apunta.

“Yo dejé la ciudad a los 50 años y me fui a vivir al pueblo, quería una casa que no tuviera que abandonar cuando llega agosto (…) por eso quería contar cómo asumimos nuestro pasado, cómo lo entendemos y como encaramos el futuro”, explica Gabás.

La arquitectura narrativa de esta novela cuenta también con “un trabajo más”, la música y, sobre todo, el heavy metal y el rock and roll, porque esta escritora es una “mujer madura que escucha a Leño: “Mi verdadero yo es el heavy”.

Por eso el lector contará con una banda sonora, con la suya, compuesta por canciones de Los Suaves, Rolling Stone , Deep Purple, Dover o Asfalto.