Los turistas ya no van al chiringuito

Los grandes cocineros españoles se alían con el Ministerio de Industria para potenciar el turismo gastronómico, un valor en alza

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Los extranjeros que llegan a España no se conforman con tumbarse al sol en las playas y tomar unas gambas en el chiringuito; ahora se sumergen en la aventura del turismo gastronómico, no solo dirigido a las personas relacionadas con el mundo de la cocina, sino a los visitantes dispuestos a experimentar experiencias culinarias.

De hecho, así se puso ayer de manifiesto durante la inauguración del l I Congreso Europeo de Turismo y Gastronomía, un acto en el que se hizo público un dato alentador: 5,5 millones de turistas extranjeros visitaron el país el año pasado, motivados por sus aspectos gastronómicos, según indicó el delegado de Economía, Empleo y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Madrid, Miguel Ángel Villanueva.

«El viajero del siglo XXI no se interesa solo por el patrimonio histórico o museístico sino que busca, cada vez más, una experiencia cultural, social, deportiva, de naturaleza, de ocio y, por supuesto, la cocina no es una excepción. La experiencia gastronómica que un destino ofrece es un aspecto diferenciador que, en no pocas ocasiones, es clave para la elección del mismo», sostuvo el concejal.

El I Congreso Europeo de Turismo y Gastronomía acoge a los miembros de la Real Academia Española de la Gastronomía, representantes de los 27 países de la Unión Europea y a profesionales del mundo de la restauración, y «convierte a Madrid en capital europea del turismo gastronómico», según resaltó el responsable municipal.

El Paseo de la Gastronomía en la Casa de Campo, el tapeo, los gastrobares, restaurantes centenarios, tiendas gourmet, catas y talleres de cocina o lugares como el Mercado de San Miguel, donde el visitante encuentra una selección de materias primas de calidad y la posibilidad de degustar parte de ellas, son solo algunas de las ofertas de la capital.

El chef Ferrán Adriá, que junto a Juan María Arzak participa en el evento, consideró que el gran reto del turismo español está en los países emergentes.

Adriá se posicionó, además, a favor de la internacionalización de la cocina española y aseguró que lo normal sería que en ciudades como Nueva York, Londres o París «tendría que haber al menos 50 pequeños restaurantes de los 50 mejores cocineros españoles».

De hecho, apostó por exportar el modelo de tapas y destacó que la importancia de ayudar a los jóvenes, ya que se podrían crear «muchos puestos de trabajo».

Por su parte, Juan María Arzak también resaltó los efectos beneficiosos de la cocina en el turismo extranjero y recordó que en Japón se pasó en cinco años de 500.000 visitantes gastronómicos hasta la friolera de 10 millones.