Los terroristas de Ondarroa conducen a la ‘Ertzaintza’ hasta dos nuevos arsenales

Los siete arrestados, que habían perdido el contacto con la cúpula de ETA tras la captura de ‘Txeroki’, han desvelado ya cuatro ‘zulos’

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La desarticulación del comando de legales que operaba en la zona de Ondarroa está siendo mucho más productiva de lo que el currículum de los siete terroristas arrestados podría indicar. Además de esclarecer el ataque que sufrió en 2008 la Casa Cuartel del pueblo vizcaíno, la redada ha permitido a la Policía autonómica vasca, que por fin se apunta un tanto contra los terroristas después de muchos años de sospechosa inactividad bajo el mando del PNV, descubrir varios depósitos de explosivos.

Tras el primer zulo revelado por el quinteto de etarras que fue detenido en primera instancia, los agentes de la Ertzaintza han conseguido sacar a la luz otros tres depósitos en una zona de monte de muy cercana al casco urbano de Ondarroa. Uno de los escondites fue hallado el jueves por la tarde, y otros dos ayer mismo como fruto de una inspección en la que participó Ibon Iparraguirre Burgoa, el jefe del talde. Uno de los arsenales recién descubiertos se ubicaba en un caserío del barrio de Goimendi y el otro en una cueva natural.

Según detallaron fuentes de la lucha antiterrorista, el grupo se encontraba en situación «durmiente» al haber perdido el contacto con la dirección de ETA en Francia a raíz de la detención de Garikoitz Azpiazu, Txeroki, en noviembre de 2008 y de su colaborador Aitzol Etxaburu, natural de Ondarroa, en agosto de 2009. Antes de quedar «aislados», la cúpula asesina les había encomendado atentar contra ertzainas y empresarios.

mentiras en la Audiencia. Y mientras las Fuerzas de Seguridad dejaban bien claro cuáles son los verdaderos planes de ETA, el ex portavoz de Batasuna Arnaldo Otegi aprovechaba su enésimo juicio en la Audiencia por exaltación del terrorismo para vomitar las consignas de sus jefes pistoleros. El líder de los proetarras sostuvo nuevamente que su propuesta es solo «política y democrática», alegato al que la Fiscalía replicó que, en franca contradicción, se limitó a guardar silencio cuando tuvo la oportunidad de condenar a ETA y apostilló que «quien calla, otorga» antes de pedir para él una condena de 18 meses de cárcel.

Al margen de los zulos y las bombas, también seis presos terroristas que cumplen condena en el penal alavés de Nanclares de Oca se encargaron de desmentir a Otegi con una carta en la que anunciaban su «desvinculación por voluntad propia» de la banda.

Tales disidencias se suman a otras nueve producidas en los últimos tiempos y que han dejado fuera de la disciplina de los asesinos a pistoleros tan destacados como Luis Álvarez Santacristina, Txelis, Kepa Picabea o Joseba Urrusolo Sistiaga.

La última pincelada sobre la realidad real de ETA la aportó el escritor italiano Roberto Saviano, amenazado por la Camorra napolitana por su libro Gomorra, que explicó que la incautación de droga a los etarras confirma sus revelaciones sobre la relación entre la banda y el narcotráfico.