Los senadores del PP reclaman a gritos la dimisión de Zapatero

Los ‘populares’ dicen que el presidente está noqueado y el PSOE responde con abucheos

0

Tras muchos meses de tanteo, sin atreverse a poner directamente en cuestión la continuidad del Gobierno, todavía respaldado por los interesados nacionalistas vascos y catalanes, el PP ya no está dispuesto a permitir que la desorientación del presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, que ayer dio su enésimo bandazo económico, ponga en riesgo la propia viabilidad financiera del Estado. Pocas horas después de conocer que los socialistas rectificaban la prohibición de solicitar crédito a los ayuntamientos, una medida que solo 24 horas antes había salido publicada en el BOE, los populares reclamaron por la tarde a gritos en el Senado la dimisión del inquilino de Moncloa.

«Si tiene un ápice de dignidad política debe usted convocar elecciones anticipadas», le había dicho instantes antes el portavoz del PP en la Cámara Alta, Pío García Escudero. Después de que el conservador machacara un poco más el clavo de la incompetencia de Zapatero al espetarle que «no está en condiciones de liderar nada», el máximo responsable del PSOE prefirió remontarse al pasado y, sin mención alguna al paro o al déficit público, respondía al conservador en su turno de réplica que el PP ya perdió los comicios en 2004 y 2008 y que «volverá a hacerlo en las próximas elecciones». «No le preocupa la crisis, le preocupan las elecciones, eso es lo que le preocupa», contraatacó el jefe del Ejecutivo.

En ese momento, el Grupo Socialista se puso en pie para aplaudir a su líder, mientras que los senadores de la formación de Mariano Rajoy acompañaban sus gritos de «¡Zapatero, dimisión!», con golpes rítmicos en el suelo y en la bancada.

En un gesto de cultura democrática, los legisladores del PSOE hicieron un amago de responder a los gritos con alusiones al caso Gürtel, pero la dirección socialista frenó enseguida ese intento.

El revuelo se prolongó dos minutos, hasta que intervino el presidente del Senado, Javier Rojo, también socialista y que consideró «lamentable» la imagen que estaban dando los padres de la patria, a quienes advirtió de que «no se puede tolerar» ese comportamiento en un momento en que los ciudadanos están reclamando a la clase política que aporte soluciones.

Algo antes, al inicio de la primera sesión de control al Gobierno tras el recorte de 15.000 millones de euros anunciado por Zapatero, el PP recriminó al Gobierno que, tras su «decretazo», debería «darle vergüenza tener que desdecirse de su discurso demagógico» de estos años y le retrató como un «boxeador grogui» que solo da «puñetazos al aire».

Pío García Escudero se preguntó «dónde está el gran benefactor de los pensionistas» y, entre abucheos de sus compañeros al presidente, le tachó de «impostor político» que «pide sacrificios» a los ciudadanos «con cara de funeral», pero «no pide disculpas» por sus «rectificaciones» y sus desautorizaciones a su propio Gobierno, ni por su «falta de valentía» para afrontar reformas económicas.

La contestación del jefe de Ferraz no consistió en ofrecer soluciones, sino que se limitó a atacar al principal partido de la oposición. «Su política es ‘no, nunca, jamás’ a nada de lo que pueda ser positivo ni constructivo para nuestro país», replicó al popular.

Al margen de la trifulca política, el presidente dedicó buena parte de su intervenció a intentar convencer que el Plan de Ajuste reduce solo en un 1,5 por ciento el gasto social dependiente del Gobierno mientras que tales recursos han crecido un 50 por ciento desde su llegada al poder en 2004.