Los españoles son favorables a prohibir fumar en los bares

Según una encuesta, el 56 por ciento de los ciudadanos apoya el proyecto del Ministerio de Sanidad para impedir que se encienda un solo cigarro en locales de ocio y restaurantes

La mayoría de los españoles son favorables a la prohibición total de fumar en los locales de ocio y restaurante, según se desprende de una encuesta realizada el pasado jueves por Metroscopia. En concreto, un 56 por ciento de los ciudadanos apoya el proyecto del Ministerio de Sanidad para impedir encender un cigarrillo en todos los bares y restaurantes del territorio nacional, mientras que un 42 por ciento se opone a esta medida.

Sin embargo, los hosteleros no lo ven con tan buenos ojos. Según la Federación Española de Hostelería y Restauración, la medida que prepara la ministra Trinidad Jiménez penalizará a más de 70.000 establecimientos, que ya se gastaron 1.500 millones de euros en reformas, conforme a la aplicación de la todavía vigente ley del tabaco.

El sondeo ciudadano se realizó el pasado jueves mediante 504 entrevistas telefónicas a mayores de 18 años en todas las comunidades autónomas, y tiene un margen de error de un 4,5 por ciento, según fuentes de la empresa encargada del estudio.

Entre los españoles que se muestran a favor de la prohibición de fumar, un 40 por ciento dice estar «muy de acuerdo», y un 16 por ciento «bastante de acuerdo».

Por contra, entre los que se oponen a la medida de Sanidad, un 11 por ciento lo hace «moderadamente», mientras que un 31 por ciento asegura estar «nada de acuerdo».

Por su parte, los empresarios de hostelería aseguraron que cada uno de los locales que hicieron obras para establecer espacios propios para fumadores y otros libres de humo gastaron una media de entre 20.000 y 25.000 euros cada uno, unas inversiones que podrían caer en saco roto con el endurecimiento de la ley antitabaco en 2010, explicó el vicepresidente de la federación de Hostelería y Restauración, Gaietá Farrás.

El responsable de la asociación de locales de ocio y restauración lamentó que, en una entrevista mantenida con la ministra de Sanidad y Política Social hace cerca de un mes, ésta les dio a entender que no estaba previsto devolver las inversiones realizadas por los hosteleros, ya que la separación de espacios fue voluntaria y los establecimientos, en realidad, podrían haber optado por prohibir el humo totalmente.

Los hosteleros, por su parte, cifraron que en los bares y restaurantes hay alrededor de 15 millones de clientes fumadores y que prohibir fumar en los establecimientos supondría el cierre de 40.000 negocios y el despido de 100.000 trabajadores del sector.

Ante esta problemática, la responsable de Salud de la Generalitat, Marina Geli, apuntó que una buena solución podría ser el establecimiento de alguna especie de «moratoria fiscal» limitada en el tiempo para este tipo de establecimientos que en su día acometieron reformas constructivas.

A falta de conocer el calendario concreto del endurecimiento de la ley antitabaco, el caballo de batalla de los empresarios de locales de ocio parece centrarse, más allá de hipotéticas compensaciones fiscales o económicas para los autónomos que realizaron reformas, en la posible supresión de las máquinas expendedoras de cigarrillos.

En este sentido, el presidente de los hosteleros aseguró que permitir seguir vendiendo cigarrillos en los locales de ocio no compensará las pérdidas económicas que generaría dejar de fumar, porque en realidad a los restauradores no les interesa vender tabaco.

Según el vicepresidente de la federación, en los establecimientos de restauración de España existen unos 150.000 puntos de venta de tabaco, pero el margen de beneficio que se obtiene con ellos es tan pequeño que no se vende como negocio, sino como un «servicio al cliente». «Con la prohibición total optarán por no vender» cigarrillos, auguró Farrás.