Los ciudadanos alzan la voz

Miles de ‘salvaplanetas’ y decenas de ONG invaden con sus pancartas la cita de la capital danesa para forzar un compromiso de los políticos a la hora de reducir las emisiones de CO2

0

Varios miles de salvaplanetas y decenas de ONG invadieron ayer la Cumbre de la ONU sobre del Cambio Climático de Copenhague, con variopintos mensajes para presionar a los líderes políticos para que reduzcan las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Desde portadores de fotografías de casquetes polares menguantes hasta grupos indígenas que se sienten amenazados por el calentamiento global, todos compartirán hasta el día 18 los recintos del Bella Center para difundir sus posturas, generalmente críticas con la política medioambiental de los países ricos.

Fuentes de la organización de la mayor reunión celebrada hasta la fecha sobre el cambio climático y sus consecuencias, calculan que solo las ONG, entre ellas Greenpeace, Oxfam Internacional y WWF, aportan a la cumbre unas 14.000 personas, bastante de ellas activas en el centro y alrededores de Copenhague.

«Una llamada urgente para salvar nuestro Planeta» reza el llamamiento de la maestra suprema Ching Hai, que se autocalifica como una líder espiritual para la meditación, que reivindica, entre otros puntos, quitar las subvenciones a la industria de la carne y dárselas a la agricultura orgánica.

Con cantos y tambores autóctonos, el Foro Internacional de Pueblos Indígenas invitaba a participar en una ceremonia de purificación para que los líderes de la conferencia limpiaran sus mentes y los espíritus les dieran «claridad, compasión y fortaleza» para lograr aquí «un documento vinculante para salvar a la madre Tierra».

Tomas Diente de Oro, portavoz de este foro, dijo que debe impedirse a toda costa «el imperialismo del CO2» y la conversión en un producto comercial de la emisión de bonos para que los países ricos compren derechos a naciones en desarrollo para seguir contaminando la atmósfera.

«Las emisiones amenazan la vida de generaciones futuras» decía un cartel que portaban otros jóvenes, que denunciaban que los países industrializados continúen ocultando las emisiones de gases de efecto invernadero y las talas y destrucción de sus bosques.

Varios activistas se paseaban por el palacio de conferencias, a modo de hombre sandwich, con un panel que anunciaba La cuenta atrás para el CO2 en Copenhague, pidiendo actuar ya, porque «es el momento de hacer justicia climática».

El movimiento Greenpeace movilizó a cientos de activistas en la conferencia y atracó el barco Beluga II en un puerto cercano al aeropuerto de Copenhague para que los aviones que aterrizan puedan ver una gran pancarta con el texto Stop Climate Change (Parad el cambio climático).

También pidieron al presidente de EEUU, Barack Obama, que cuando vaya a Copenhague el 18 de diciembre presente medidas más sólidas de reducción de emisiones de CO2.

A su vez, Oxfam Internacional entregaba material informático sobre los estragos del cambio climático y tiene como oradores en su programa al arzobispo sudafricano Desmond Tutu y a la ex comisionada de Derechos Humanos de la ONU Mary Robinson para hablar del Medio Ambiente.

José Antonio Hernández de Toro, portavoz de Oxfam en España, sostuvo que, en Copenhague, un acuerdo jurídicamente vinculante de mínimos «debe lograr la reducción de las emisiones de CO2 de los países industrializados en un 40% hasta el año 2020».