La formación es reconocida por ‘Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000’. / EFE
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Los Inhumanos, formación icónica nacida en los años 80 e integrada por una treintena de acólitos disfrazados de cura, vuelven con nuevo disco para celebrar 40 años de carrera, sin intención alguna de colgar los hábitos, con “hits” como ‘Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1000’, que han actualizado.

“Nosotros moriremos con las túnicas puestas”, pronostican en una entrevista cuatro de los veteranos: Nacho Aguado, Juan Aragó, Lino Oviaño y Sergio Aguado, quien desde hace años sustituye como cabeza visible del grupo a su hermano Alfonso, compositor de los principales éxitos.

Su nuevo álbum, producido por José Luis Macías y el propio Oviaño, lleva por título ‘Qué difícil es hacer el amor cuando te haces mayor’, un guiño a su mayor bombazo musical en el que el protagonista de aquel himno generacional sigue enfrentándose 30 años después a problemas de índole sexual, esta vez no por falta de medios económicos.

“Mientras sea con respeto y no sea un insulto directo, se puede hacer humor de todo. La sonrisa es fundamental y no hay que ponerse barreras en ese sentido”, afirman los responsables de esta banda que nació con una clara vocación “cincuenta por ciento musical, cincuenta por ciento espectáculo”.

Fue en la playa de El Saler (Valencia), entre guitarras y encuentros de amigos, como en 1980 nació la idea de fundar este grupo conocido por su “música festivalera y veraniega, incluso en invierno”, aunque también reivindiquen su faceta de buenos músicos y de canciones “con mensaje, algunas hasta con recado”.

“¡Esto es inhumano!”, cuentan que decía la gente que acudía a sus primeros “shows”, lo que les llevó a asumir ese nombre artístico que, curiosamente, compartían con una serie de superhéroes de Marvel que solían leer.

De las camisas hawaianas que portaban en fiestas con esta temática y que se reflejan en portadas como la del primer EP, ‘Verano inhumano’, pasaron a cubrirse con sábanas como si fuesen fantasmas y, seguidamente, a las consabidas túnicas.

“No era bueno que nos reconocieran en nuestros trabajos”, alega Juan Aragó, alias ‘El doctor’, quien desde hace cuatro décadas compagina su carrera musical con la de pediatra en las urgencias del Hospital La Fe de Valencia.

Porque, continúan, la música para ellos “nunca ha sido un medio de vida, más bien un hobby”, algo que se planteó para su disfrute. “Y lo sigue siendo; por eso creemos que ha durado tanto”, creen.

El apogeo de su fama lo alcanzaron con el álbum ‘30 hombres solos’, que fue doble platino tras vender 200.000 copias gracias a canciones emblemáticas como ‘Duba duba’, ‘Me duele la cara de ser tan guapo’ o el citado tema del Simca 1000.

¿Eurovisión?

“Lo que se buscaba entonces era la transgresión y para ello parecía que servía cualquier cosa. Ha sido con el paso de los años cuando algunas canciones hemos tenido que explicarlas”, señalan ante cortes como ‘Las chicas no tienen pilila’, con el que llamaban la atención sobre la burda educación sexual que los curas les daban en sus colegios.

Ahora cuidan mucho más sus letras. “Hay cuestiones sociales tan candentes que cualquier cosa dicha sin explicar o en modo de parodia puede ser entendido al contrario por la tensión que genera”, subrayan.

En su más reciente trabajo, el último de estudio, han recuperado temas antiguos “que esperaban su oportunidad” para ser editadas y, tras rehacer las letras, en ellas promulgan la diversidad sexual y el respeto en el seno de la pareja y hacia las mujeres.

En un tema incluso se postulan para concursar en Eurovisión. “Hasta ahora no nos han tentado y mira que nos hemos ofrecido abiertamente, sobre todo cuando empezaron a ir representantes que no tenían experiencia y se buscaban cosas más diferentes, como el Chikilicuatre”, reivindican quienes creen que, con su presencia, España seguirá sin ganar. “Pero lo pasaremos mejor”, apostillan.