Liberadas siete personas de un grupo que los explotaba laboralmente

La organización desmantelada se dedicaba a captar personas en situación precaria económica en Rumanía y una vez en España eran obligadas a mendigar y a robar

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Imagen de las chabolas donde la banda tenía retenidas a siete personas.
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Agentes de la Policía Nacional procedieron a la detención de cuatro personas como presuntos autores de un delito de trata de seres humanos con fines de explotación laboral y práctica de la mendicidad, contra los derechos de los trabajadores, robo con fuerza, detención ilegal, delito contra la seguridad vial y pertenencia a organización criminal.

El pasado mes de marzo, un joven huérfano de nacionalidad rumana, se presentó en la Comisaría de Distrito de San Andrés denunciando haber escapado del control de unos ciudadanos rumanos quienes le obligaban a trabajar sin darle ningún tipo de paga. Además lo mantenían recluido en una vivienda tipo chabola junto a otros compatriotas.

Fruto de las primeras pesquisas, la Policía Nacional evidenció que se trataba de una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos, concretamente de ciudadanos rumanos, con fines de explotación de diferentes maneras.

Este grupo criminal estaba liderado por un hombre rumano, de 46 años de edad, dedicado a captar, mediante intermediarios en Rumanía, a personas desfavorecidas con escaso nivel cultural y social, carentes de recursos e incluso con alguna discapacidad. Su promesa: traerlos a España y darles un trabajo. Les facilitaban el viaje desde su país hasta Murcia.

Una vez en Murcia, careciendo de recurso alguno y desconociendo el idioma, eran desplazados a unas chabolas situadas en la zona norte de la ciudad, en un lugar bastante apartado de la población y en condiciones lamentables de salubridad.

Todas las mañanas, a las 6.00 horas, eran recogidos y trasladados a una explotación agrícola de Jumilla donde, durante 10 horas se dedicaban a cortar leña. El explotador, al que conocían como ‘Patrón’, se quedaba con la totalidad del dinero ganado mientras sus víctimas sólo percibían la comida diaria.

Mendicidad

Algunos de sus compatriotas explotados eran dejados en las puertas de algunos supermercados situados en las avenidas Juan de Borbón y Juan Carlos I para la práctica de la mendicidad. Permanecían todo el día en esos puntos. En la furgoneta usada para los desplazamientos se hallaron carteles utilizados para la práctica de la mendicidad. Al final de la jornada las víctimas eran recogidas y entregaban lo recaudado al ‘Patrón’, a cambio recibían comida y tabaco, añaden las mismas fuentes.

Aparte de la mendicidad y la explotación laboral, los investigadores pudieron averiguar que las víctimas también eran empleadas para la comisión de robos con fuerza en urbanizaciones deshabitadas donde debían sustraer de las construcciones todo el material metálico posible con el fin de venderlo a la chatarra. En el lugar permanecían sobre una semana, dormían en el suelo y comían de lo que su controlador les llevaba cuando iba a recoger lo sustraído.

En base a todas las pesquisas, los agentes procedieron a la detención del líder de esta banda criminal y a otras tres personas más, colaboradores que financiaban los desplazamientos de Rumanía a España de las víctimas y asumían también funciones d traslado y control.

Se liberó a las siete personas que en esos momentos mantenía la banda en condiciones de esclavitud en chabolas situadas por Espinardo. En la intervención además se localizó, en el interior de las chabolas, a dos niños de 7 y 8 años de edad, ambos sin escolarizar y viviendo en unas condiciones pésimas de habitabilidad y salubridad. Situación de la que se hizo cargo el Servicio de Emergencia Móvil y Atención Social.