Leo Bassi se mete en la piel de Mussolini

El actor italiano estrena un espectáculo dedicado al “complejo” dirigente fascista • “No es Franco, no es simple”, polemiza

73
El actor y cómico italiano Leo Bassi posa con motivo del estreno en España de ‘Yo, Mussolini’. / EFE
Publicidad

El italiano Benito Mussolini (1883-1945) era “listo” y “un gran oportunista”, además de cocainómano, amigo de Churchill y Rockefeller y fan de ‘Blancanieves’, según su compatriota Leo Bassi, que estrena en España un espectáculo dedicado al “complejo” fascista: “No es Franco, no es simple”, asegura.

“He dedicado dos años a investigar su vida y he ido de sorpresa en sorpresa; no me he enamorado de él pero me ha sorprendido y obligado a hacer un espectáculo diferente, más profundo de lo que pensaba”, explica Bassi (1952) sobre ‘Yo, Mussolini’.

En tiempos de “Vox, Salvini y Trump”, sostiene Bassi, son necesarias “grandes verdades” porque “las nuevas generaciones se enfrentan con la extrema derecha con inocencia”.

Su espectáculo, por momentos “dulce y divertido” y en otros “aterradoramente trágico”, es, apostilla, “un llamamiento a las nuevas generaciones, un aviso de que hay que tener cuidado con las sirenas del fascismo”.

“El fascismo da miedo pero es más frágil de lo que parece. La izquierda no debe centrarse solo en lo intelectual, eso de ser solidario y todo eso, sino también aludir a lo instintivo. Hay que volver a ser visceral. Ahora ser de izquierdas es ser feminista y hay que volver a encontrar los instintos del hombre”, defiende este “antifascista de toda la vida”.

Siempre tuvo ganas de ponerse “en las botas” de un personaje con el que comparte cierto parecido físico y cuando lo hizo —estrenó la obra en Portugal hace dos semanas— sintió, ironiza, que era capaz de “gobernar un imperio” y enloquecer a una multitud con sus discursos.

“Quiero que el público vea a Mussolini en mí. Que mi respiración sea la de él. Quiero sorprender al espectador, hacerle vibrar sin traicionar al personaje. Quizá cuando se estrene en Italia, en febrero, alguien me acuse de apología pero yo no creo que lo sea”, defiende.

En su espectáculo, de hora y media, plantea que Mussolini ha sufrido una especie de “descarga” que le ha devuelto a la vida en los tiempos actuales y desde ahí propone una revisión de temas como el activismo de Greta Thunberg o el feminismo.

Además analiza su relación con el poder, “cómo le utilizaron, cómo lo utilizó y cómo se deshicieron de él”, relata el italiano, que admite que quizá, tras indagar tanto sobre su vida, haya una “cierta indulgencia” para algunas de sus actuaciones.

“Era muy listo, con la inteligencia de los campesinos. Fue capaz de relacionarse con arquitectos, pintores, con la vanguardia artística, a diferencia de Hitler, al que llamaba ‘el maricón del norte’”.

Franco, “un paleto”

Franco, argumenta, era “simple”, “un paleto” que defendía a los caciques, a los conservadores y a la Iglesia más conservadora, mientras que Mussolini era “complejo”, “listo y oportunista”, sin miedo a rodearse de vanguardistas, de artistas.

Mussolini, que debía su nombre de pila al héroe de la revolución mexicana Benito Juárez, era “muy violento”, en esa idea del ‘súper hombre’ de Nietzsche: “Necesita la muerte y las guerras porque cree que esa es la forma de regenerar al pueblo”, explica.

Bassi aplaude la decisión de desenterrar los restos de Francisco Franco y trasladarlos a otro lugar porque mantenerlo en el Valle de los Caídos, ese lugar “post barroco, de un kitsch raro”, era “impresentable para la democracia”.

“El Valle de los Caídos es un buen antídoto contra el fascismo: cómo puede haber alguien que se tome tan en serio que necesita ese sitio para que le entierren y estar rodeado de otros 45.000 cadáveres”, se pregunta.