Las Siervas de María abandonan Valencia tras 143 años ante la “falta de vocaciones”

Las religiosas de la comunidad de las Siervas de María en Valencia abandonarán esta semana la casa que tiene la congregación en la ciudad tras 143 años de atención y cuidado nocturno a enfermos, tanto a domicilio como en hospitales, y se trasladarán a otras comunidades en Cataluña y Navarra. El motivo es la “falta de vocaciones” y la avanzada edad de las religiosas, según informó el Arzobispado en un comunicado.

La comunidad cuenta en la actualidad con doce religiosas, tres de ellas procedentes de la casa-convento de la congregación cerrado en 2007 en Alcoy, que se trasladarán, unas a las comunidades de la localidad navarra de Tudela y de Zaragoza el próximo miércoles, y las otras a los conventos de Barcelona, Mataró y Sabadell, el próximo 21 de agosto.

El motivo del cierre del convento en Valencia es “la falta de vocaciones y la avanzada edad de la mayoría de las religiosas” que “nos obliga dejar la ciudad con pena pero muy agradecidas, sabiendo que Dios tiene caminos para cada uno”, añadió el Arzobispado.

La comunidad de las Siervas de María llegó a la ciudad en 1872 y se estableció en un piso de la Plaza San Miguel, desde donde se trasladaron a una nueva sede, en la plaza de Tavernes de la Valldigna, y, posteriormente, a la calle de San Dionisio, casa en la que residen desde 1979 y que ahora pasarán a abandonar.

Las congregación de las Siervas de María, que se dedica al cuidado nocturno y gratuito, sanitario y espiritual, tanto a domicilio como en hospitales, de enfermos, sobre todo los más necesitados, fue fundada en 1851 por la religiosa Santa María Soledad Torres Acosta.

Las religiosas, conocidas popularmente como “ministras de los enfermos”, son en su mayoría enfermeras diplomadas o auxiliares de clínica y están presentes en Barcelona, Mataró, Sabadell y Sarrià (Cataluña); Pamplona, Burlada y Tudela (Navarra), Zaragoza y Barbastro (Aragón) y en decenas de países de todos los continentes, excepto Oceanía.