La novia de Miguel Carcaño desbarajusta la coartada del asesino de Marta del Castillo

La menor asegura que el joven olvidó el móvil en casa cuando se marchó y añade que el cadáver está a 600 metros de donde le buscan

La novia del asesino confeso de Marta del Castillo explicó ayer al juez que Miguel Carcaño se olvidó el móvil en su domicilio de Camas (Sevilla) cuando salió en la madrugada posterior al crimen, lo que invalidaría su coartada de haber permanecido en el lugar, avalada por las antenas de telefonía.

La joven Rocío P.G., que declaró ayer en calidad de testigo, ratificó ante el magistrado su declaración policial de septiembre de 2009, cuando aseguró que Miguel le confesó el asesinato y que hacia la 01,30 horas abandonó su vivienda y se alejó con el motor de la moto apagado.

Los abogados personados en la sala precisaron que el juez les exigió centrarse en la declaración policial, por lo que Rocío no pudo pronunciarse sobre lo anunciado por su defensa de que, según le confesó el presunto asesino, el cadáver fue arrojado en una arboleda próxima a su domicilio, situada a unos 600 metros de los dos puntos donde se ha buscado hasta ahora.

La muchacha justifica su primera declaración, en la que negó conocer nada del suceso, en las amenazas supuestamente recibidas de Francisco Javier D.M., hermano mayor de Miguel.

Durante la audiencia preliminar que investiga la desaparición y muerte de la sevillana, a la que acudieron los cuatro adultos imputados y 14 testigos (entre los que se encuentran los padres y la abuela de la chica de Camas), también prestó declaración la madre del menor conocido como el Cuco, encausado como presunto colaborador del crimen. La mujer aseguró que su hijo llegó a casa a las 23,30 horas del día de los hechos y que posteriormente no volvió a salir del domicilio y agregó que hay una tercera persona que estuvo toda la noche con el chaval.

Cuestionada por la hipótesis de que su coche hubiera sido utilizado por los acusados para deshacerse del cuerpo, puso de manifiesto que únicamente existe un juego de llaves que ella siempre lleva encima, incluida esa noche.

Pero la sorpresa de la tarde la protagonizó el asesino confeso de Marta del Castillo, quien pidió declarar de nuevo dentro de la audiencia preliminar después de conocerse los testimonios de la que fuera su novia, quien abandonó la vista con un ataque de ansiedad y gritando «hijo de puta, hijo de puta», en una aparente referencia al asesino confeso.

Por otro lado, el abuelo materno de Marta del Castillo, José Antonio Casanueva, asistió, en representación de la familia, a la vista, convirtiéndose en el centro de atención, ya que, por primera vez, los padres de la joven no acudieron al juzgado.

Casanueva, el abuelo de la chica desaparecida confió antes de entrar en la sala en que alguno de los imputados «diga algo» que sirva de «pista» al Cuerpo Nacional de Policía para hallar el cadáver de Marta, después de varios meses de búsqueda.