La morosidad hipotecaria entre los inmigrantes alcanza ya un 12,5%

La tasa es muy superior a la del conjunto de la población, que se encuentra en el 1,6%, aunque el peso de estos créditos en el total de préstamos concedidos es bajo, un 6%

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El Banco de España está preocupado por el constante aumento de la morosidad en los créditos bancarios y ayer advirtió a las entidades de que las provisiones genéricas

-que muchas de ellas han elevado a costa de reducir beneficios- no son «una garantía absoluta de ausencia de dificultades», por lo que les insistió en que ajusten sus costes y empiecen a pensar en alternativas, básicamente acuerdos de integración e incluso fusiones. La institución hizo especial mención a los retrasos e impagos de cuotas hipotecarias entre los inmigrantes residentes en territorio nacional, que alcanzó en diciembre pasado el 12,5%, en contraste con el 1,6% del conjunto de la población.

En su último Informe de Estabilidad Financiera, el organismo regulador vuelve a dar así un toque de atención a las empresas del sector, que, subraya, deben afrontar la «intensidad y profundidad» de la crisis económica, que seguirá haciendo subir el ratio de mora y disminuyendo el negocio de los préstamos.

Precisamente esta recesión, señala el Banco de España, hace que un mecanismo como las provisiones genéricas -las que se hacen en función del crecimiento del volumen de negocio crediticio y se utilizan en tiempos difíciles- no sea una garantía absoluta.

La institución que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez señala que, junto a éste, otro riesgo que deben afrontar los bancos y cajas de ahorros son las dificultades para financiarse en los mercados mayoristas, compensadas en parte por las medidas tomadas por las autoridades -como los avales para emitir títulos de deuda- y la captación de depósitos. No obstante, advierte el organismo, el ritmo de captación de ahorro, que se ha intensificado en los últimos meses, corre el riesgo de «agotarse».

De este modo, señala, «en la medida en que las dificultades en los mercados tarden en solventarse y más intenso y duradero sea el deterioro de la economía real, habrá mayor presión sobre las cuentas de resultados».

Pese a estas complicaciones para financiarse, el Banco de España resalta que la estructura de vencimiento de deuda de las entidades se concentra en plazos largos (la mayoría a partir de 2013).

El regulador vuelve a recordar además a las entidades que sus resultados seguirán cayendo durante este año por la mayor necesidad de recurrir a las provisiones y el menor nivel de actividad. En este contexto, la banca debe aumentar el rigor en el control de costes mediante el cierre de oficinas, el incremento de la productividad en las sucursales que permanezcan y el desarrollo de «procesos de optimización transversales entre entidades», en alusión a fusiones o diferentes acuerdos de integración.

Asimismo, aunque considera que la solvencia del sector se mantiene «ampliamente» por encima de los mínimos regulatorios exigidos, le recomienda que «sopese cuidadosamente su posición en términos de capital para afrontar los riesgos a los que está expuesta».

El organismo dedica una mención especial al ascenso de la morosidad en los préstamos hipotecarios concedidos a los residentes extranjeros en España, que alcanzó el 12,5% en diciembre de 2008, frente al 1,6% del resto. La entidad explica que, aunque estos créditos tienen un peso reducido sobre el total de los concedidos para adquisición de vivienda (ligeramente superior al 6%), su tasa de mora es «significativamente mayor» a la del resto, lo que se debe, en su opinión, a que se trata de un área de negocio relativamente nueva para los bancos y cajas y que, por tanto, su conocimiento sobre este sector es menor.

De esta manera, el supervisor recomienda a las firmas financieras que sean «cautelosas» cuando diseñen productos y cuando entren en segmentos desconocidos de actividad o en áreas geográficas nuevas para ellas, porque incorporan «mayores riesgos».