La Fiesta Nacional se politiza

Unos pocos diputados de CiU, apenas dos o tres, tienen en sus manos la posibilidad de que las corridas queden desterradas de la región mediterránea allá por abril o mayo.

Lo tuvo claro la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre: el Consejo de Gobierno del pasado jueves era el día indicado para debatir la propuesta que habían abordado en ocasiones anteriores: declarar la Fiesta de los Toros un Bien de Interés Cultural. Lo decidió casi sobre la marcha, cuando leyó las noticias sobre el debate del Parlamento catalán, en el que los detractores de la Fiesta sacaron un estoque, compararon el espectáculo taurino con la ablación, con la violencia de género y con las torturas. Propuso aprobar en ese mismo día la propuesta, se cargó de argumentos para justificarla -Hemingway, Picasso, Welles, Lorca…- y salió a la palestra, a explicar a los periodistas por qué la Fiesta es un Bien Cultural.

La baronesa popular, que no se corta un pelo, como ha demostrado sobradamente en sus años de gestión, no dudó cuando un informador le pidió que se hiciera una fotografía con un capote en la azotea del edificio de la Asamblea de Madrid. Tampoco se cortó horas más tarde cuando Iñaki Gabilondo le tendió una montera al hacerle una entrevista en televisión y cuando otros periodistas le solicitaron nuevamente una instantánea con otro capote, esta vez en su despacho oficial.

Sus declaraciones, que además le salían sinceras, porque es una taurina convencida, por sí misma y por tradición familiar, fueron todas en el mismo sentido: la Fiesta de los toros es algo que forma parte de la cultura de España, y así es aceptado en el mundo. Y, desde luego, rechazó de plano la interpretación de que con esa iniciativa, con ese gesto, con esas fotografías que han acaparado portadas, pretenda quitarle el sitio a Rajoy, como apuntaba algún analista. En eso es creíble: cuando ha querido cuestionar el liderazgo de Rajoy lo ha hecho a cara descubierta; y aún está pagando las consecuencias.

¿Qué hay detrás de su anuncio? No solo su entusiasmo por la Fiesta -porque lo suyo es entusiasmo-, sino también una fuerte razón económica: solo la plaza de toros de Las Ventas mueve al año 45 millones de euros. Madrid es la tercera Comunidad española con más presencia taurina, después de Andalucía y Castilla La Mancha.

Datos contundentes

Las cifras que mueve el toro, la industria del toro, el espectáculo, la ganadería, son reveladoras: 60 millones de personas acuden anualmente a corridas en España; existen 1.200 empresas especializadas en el toro; se celebran 17 mil festejos al año; la fiesta genera unos 2.500 millones de euros al año.

Y para los ecologistas, que tanto se han movilizado en contra, solo otro dato: la industria del toro obliga al mantenimiento de 540.000 hectáreas de dehesa, tierras que, sin el toro, serían destruidas en un alto porcentaje para destinarlas a otro tipo de negocios. Y, gracias a las dehesas, no solamente sobreviven los animales de lidia, sino también el lince ibérico y el águila imperial.

El debate sobre la Fiesta aparece periódicamente en el Parlamento europeo, a iniciativa de Los Verdes. En 2006 presentaron una propuesta contraria a las corridas por considerar que se maltrataba a los animales, pero, gracias a los eurodiputados españoles, que lograron importantes adhesiones de compañeros de otros países, la iniciativa no salió adelante, aunque sí la abolición de las peleas de gallos y de perros.

En 2008, el diputado del PP Luis de Grandes fue un paso más allá al crear la Mesa del Toro y la exposición El hombre y el toro en la sede de la Cámara de Bruselas, presentada por el periodista Carlos Herrera y con intervenciones de los toreros Enrique Ponce, César Rincón, Víctor Mendes y Castella. Lograron simpatías y apoyos de docenas de eurodiputados, que expresaron su reconocimiento a la Fiesta.

Pero Los Verdes no cejan, y en Cataluña presentaron hace meses una iniciativa en pro de la abolición, que apadrinan IC-LV con ERC. De ahí, de esa iniciativa, procede la polémica actual.

Incierto porvenir

El debate se inició esta semana, con intervenciones muy tremendistas por parte de los abolicionistas, que han soliviantado incluso a personas que no son simpatizantes de la Fiesta. Los defensores, de gran nivel, provocaron menos titulares, pero no se sabe quiénes han convencido más. Y ésa es la clave de lo que pueda ocurrir en la región mediterránea: dentro de dos semanas continúan las comparecencias y, después, se inicia el debate parlamentario, que acabará con una votación en abril o mayo.

Esquerra e Iniciativa están a favor de la abolición. PP y PSC en contra, pero los dos primeros grupos, junto con CiU, podrían aprobar el fin de la Fiesta en Cataluña. Los convergentes han dado libertad de voto, pero ahora, tras dos días de comparecencias, lo que se respira es que los abolicionistas, encabezados por Josep Rull, son suficientes para sumar mayoría. El portavoz de los taurinos en CiU, Santi Vila, se está volcando para lograr que sus compañeros se pronuncien en contra de la abolición, y la incógnita es saber llevará a su molino votos suficientes. Dos o tres diputados nacionalistas, solo dos o tres, tienen en su mano el futuro de los toros en Cataluña.