La condescendencia de Bildu

La coalición ‘abertzale’ pasa de sus enérgicas críticas a ETA a ser más complaciente con los terroristas. Su presencia en un acto de homenaje a víctimas de la banda exhibe su doble cara

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La ambigüedad de Bildu continúa generando recelos en el ámbito democrático, que no sabe a qué atenerse cuando los abertzales, por un lado, apoyan a los presos de ETA y, por otro, aparecen en actos de homenaje a víctimas de la banda, pero continúan sin condenar la violencia de la organización terrorista, una premisa que han exigido, desde antes de su legalización, todos los partidos y la sociedad en general.

Fue en primavera, poco antes de que el Tribunal Constitucional diera el visto bueno a su presencia en las urnas, cuando la coalición empezó a dar pasos en pos de un posible final pacífico. Unas esperanzas que se vieron rápidamente diluidas después de los comicios del 22 de mayo, con una actitud poco alentadora que, por supuesto, no invitaba a una censura de ETA.

A eso se refirió ayer el candidato del PSOE a la Presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien consideró que ha habido «un retroceso» en Bildu desde aquellas intenciones iniciales, al tiempo que lamentó que la coalición ha pasado de hacer «un discurso relativamente enérgico» contra los terroristas a ser «más complaciente» con la organización.

Ese paso atrás tiene una clara razón para el socialista: todo se reduce a haber conseguido estar en las urnas en las municipales.

Asimismo, indicó que hay «peticiones oportunistas» sobre legalizaciones o ilegalizaciones porque esto no depende de los Gobiernos, sino de los tribunales, y se mostró «preocupado» por «las cosas» que dicen dirigentes del PP, al asegurar que «el Constitucional es un Tribunal político». «Es lo más disparatado que se ha dicho nunca desde un partido democrático», apuntó.

Además, precisó que «estamos recorriendo los últimos metros» hacia el fin de la organización terrorista y, por tanto, que «no hay que meter la pata», y destacó que la formación soberanista debe saber que hasta que la banda «no termine», no habrá cambios en política penitenciaria.

Rubalcaba afirmó el día en el que se cumplían dos años sin atentados de la banda, que no ha pasado «suficiente» tiempo como para verificar que la banda ha decidido abandonar la violencia. Así, recordó que «ETA sigue viva» y añadió que «es verdad» que, «en lo que se refiere a España», no ha habido ataques desde 2009, que hace «bastante tiempo, algo menos», que no hay kale borroka y desde hace «ya meses» ha dejado de existir el impuesto revolucionario».

Sobre la asistencia del pasado lunes de algunos representantes de la coalición en el homenaje a Joxé Mari Korta, empresario asesinado por ETA, indicó que «es mejor que estén, aunque sea al nivel que estuvieron». No obstante, consideró que, con eso, «no cumplió», y recordó que «esto no es algo que se tenga que hacer esporádicamente para hacerse una foto».

«Tiene que haber una posición sistemática de Bildu de reconocimiento del dolor que la banda ha causado. Serán legales, pero moralmente solo serán aceptables cuando asuman la violencia que ETA ha provocado», concluyó.

A las críticas se sumó el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, quien acusó a los abertzales de actuar con «prepotencia» y de buscar el «victimismo», el «frentismo» y el «conflicto» ante la «ausencia de un proyecto de gestión y político» que pueda dar «coherencia y futuro» a esta coalición. Urkullu hizo estas consideraciones tras las afirmaciones del diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano, cuando dijo que aún no ha llegado el momento de reflexionar sobre el daño causado por ETA.

En opinión del dirigente jetzale, se trata de afirmaciones «no dignas de un responsable institucional», que Urkullu prefiere calificar de «decepcionantes y un error» a tener que decir que «son un auténtico paso atrás».