La candidatura de Zapatero no logra un respaldo unánime dentro del PSOE

Personas cercanas al partido e ‘históricos’ socialistas retirados de la primera línea hace mucho que se muestran escépticos respecto a la capacidad del presidente de ganar en las generales.

1

Tienen razón María Teresa Fernández de la Vega, José Blanco, José Antonio Alonso y Leire Pajín cuando afirman que no se ha contemplado la posibilidad de que José Luis Rodríguez Zapatero no sea candidato en 2012, pero no la tienen cuando apuntan que la polémica está provocada por el PP, que trata de encizañar las filas socialistas.

La disputa sobre la candidatura de Zapatero procede de gente del PSOE, aunque eso no signifique que se esté estudiando la posibilidad de anunciar el cambio de caballo a mitad de legislatura. Para entendernos: desde principios de otoño, miembros del Gobierno y de la dirección del partido comentaban que Zapatero todavía no había anunciado que fuera a presentarse a las próximas generales. Y añadían que no sabían si tenía intención de hacerlo, que cuando estaba en la oposición había dicho alguna vez que le parecía bien que Aznar limitara su mandato a dos legislaturas aunque consideraba que lo había anunciado con excesiva antelación. Y señalaban también que, a la vista de que el presidente no se pronuncia, no esta al 100 por 100 convencidos de que Zapatero fuera a presentarse finalmente, y que no les parecía mala idea que Blanco, como máximo responsable del día a día en el partido, diera un repaso a posibles sucesores.

El origen de la discusión sobre la candidatura está por tanto en la coincidencia en el tiempo de ese tipo de comentarios. Sin embargo, es cierto el latiguillo de Blanco de esta última semana: «No se ha contemplado otra posibilidad».

Efectivamente, no se ha contemplado, pero sí ha dedicado tiempo, él y personas como él, a preguntarse el por qué de que el presidente y secretario general del partido aún no haya realizado una sola declaración, un solo gesto, sobre su deseo de continuar siendo cabeza de cartel. Por otra parte, el partido maneja sondeos que confirman lo que recogen las encuestas del CIS: existe una tendencia clara de pérdida de voto del PSOE y, aunque faltan todavía dos años para las elecciones, a nadie se le oculta que personas cercanas al partido e históricos socialistas apartados de la primera línea hacía tiempo que muestran su escepticismo ante Zapatero. No las tienen todas consigo respecto a que sea capaz de ganar las generales, pues su ineficacia a la hora de abordar los graves problemas económicos y la escasa solidez de su figura podrían hacer aconsejable que se le indicara que era preferible que no se presentara a los comicios por tercera vez, con el argumento de que, si se retirara, en su biografía no habría ni una sola derrota electoral.

Ese sentimiento, que es más amplio de lo que creen los colaboradores cercanos al presidente, ha abundado en la sensación de que no podía descartarse el recambio. Aunque, hay que insistir en ello, ni Zapatero ni quienes tienen poder de decidir sobre el futuro del líder socialista han dado una sola prueba de que desean el cambio.

De la misma manera que hace tres meses coincidieron las declaraciones privadas de influyentes personas del partido sobre la candidatura del político leonés, en los últimos siete días han coincidido las declaraciones públicas de influyentes personas del entorno afirmando que no se plantea ni se ha planteado la posibilidad de que no repita el presidente. ¿Ha habido petición de Zapatero a Blanco para que se ponga fin a la polémica? No. Ni una palabra del protagonista, que sigue sin aclarar cuál es su posición. Las declaraciones de miembros del Gobierno y del partido no forman parte de una estrategia, y cuando se les pregunta por qué han decidido hacer pública su convicción de que Zapatero será el candidato, todos se manifiestan en el mismo sentido: no han hecho más que responder a las preguntas que les planteaban los periodistas.

En el círculo de Blanco ampliaban la información: los nombres de los candidatos a las elecciones autonómicas se conocerán en otoño, y ni el presidente ni Blanco se van a ocupar de nada relacionados con candidaturas hasta esa fecha. ¿Incluye esa intención la candidatura a la presidencia del Gobierno? Aún no se sabe nada.