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La Policía Judicial de la Zona de la Guardia Civil en Cataluña ha incluido en su informe del 15 de diciembre remitido al juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena un anexo sobre el centenar de “acciones de desafección” hacia el Instituto Armado por parte de bomberos de la Generalitat, estudiantes, concejales de formaciones como la CUP y grupos de ciudadanos descontentos con su actuación para hacer frente al ‘procés’ y al referéndum del 1 de octubre en cumplimiento de los mandatos judiciales.

En uno de los anexos del informe, la Guardia Civil contabiliza 117 acciones de grupos independentistas contra su actuación en Cataluña desde el pasado mes de septiembre: 61 en la provincia de Barcelona, 26 en Tarragona, 13 en Gerona y 17 en Lérida.

En el documento, aparecen los conocidos episodios de escraches vividos frente a los hoteles de pueblos de Barcelona como Calella, pero también en otras localidades como Vic, Manresa, Igualada, Canovelles, Reus, Tortosa, Girona, Figueres o Ripoll.

Ante la escalada de tensión, el Ministerio del Interior reubicó en otras instalaciones a los agentes y abrió procedimientos para recibir denuncias por estos escraches.

Agresión verbal

La Guardia Civil identifica ante el juez del Supremo las matrículas de cuatro vehículos de los bomberos de la Generalitat de Cataluña que, por ejemplo, el 3 de octubre entre las 17.20 horas y las 17.53 horas “hacen uso de las sirenas a modo intimidatorio y desafiante hacia los guardias civiles y las familias de los guardias civiles pasando por delante del acuartelamiento con pancartas y carteles en los vehículos de los bomberos”. Las pancartas, detallan, “hacían referencia al referéndum”.

El Instituto Armado relata cómo menores de edad y grupos de estudiantes se concentran frente a diferentes instalaciones para mostrar pancartas y proferir gritos, a veces de noche cuando los agentes descansaban. De hecho, escucharon consignas como “fuera las fuerzas de ocupación”, “independencia”, “fascistas” o “español el que no bote”.

El 4 de octubre, un grupo de independentistas se dirige al hotel de El Bruc (Barcelona) donde se alojan miembros del GRS en “actitud extremadamente hostil”. Dos días antes, el director del hotel “había invitado a abandonar el hotel” a los guardias civiles.

Es algo parecido a lo que ocurre en el Hotel Vila de Calella, donde el informe señala que unas cien personas bloquearon el acceso a un agente del GAR y que, “ante la inacción de los Mossos d’Esquadra”, los agentes del Instituto Armado “tuvieron que abrirse paso”.

Mandato judicial

“Mientras esperaban, personas no identificadas que se encontraban dentro de la masa lanzaron varios vasos, uno de los cuales impactó sobre un guardia civil, que tuvo que ser asistido en el servicio de urgencias”, señala sobre lo ocurrido el 1 de octubre en Calella, donde además “las cerraduras de las puertas de los vehículos oficiales aparecen selladas con silicona”.

Las caceroladas y pintadas amenazantes se salpican por Cataluña tras la actuación de la Guardia Civil para cumplir con el mandato judicial de impedir el referéndum del 1-O. “Visca la Terra Lliure”, gritan en Manresa el 3 de octubre, con grupos de independentistas aludiendo a esta organización terrorista. “Fora Guardia Civil” o “Policía asesina” son las consignas en San Pau.

El informe de la Guardia Civil recoge también las presiones que sufrieron sus compañeros de la Policía Nacional. Además del caso de Pineda de Mar (Barcelona), ocurrieron otros escraches como el del hotel Gaudí de Reus, donde se leyó un manifiesto firmado por los cuatro grupos municipales, según relata el Instituto Armado.

Además, en Girona, uno de los municipios con más problemas fue Figueres. En el hotel Travé “la dirección del hotel presentó un comunicado del desalojo de los agentes para el día siguiente”, aseguran. Algo más de un centenar de ‘agresiones’ sufridas por las fuerzas de seguridad en el cumplimiento de su deber.