La Guardia Civil desarticula una red internacional de tráfico de mujeres

La organización se dedicaba a captar a las víctimas en Colombia para luego transportarlas y alojarlas en Alicante y Albacete, donde fueron obligadas a ejercer la prostitución

Como resultado de la operación, siete personas fueron detenidas en España y otras tres en Colombia.
Como resultado de la operación, siete personas fueron detenidas en España y otras tres en Colombia. / Europa press
Publicidad

La Guardia Civil, junto con la Policía Nacional de Colombia, en coordinación con la Fiscalía General de la Nación, desarticuló una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. Se detuvieron a siete personas, cuatro en España y tres en Colombia, que supuestamente se dedicaban a captar a mujeres captadas en Colombia y después eran alojadas y prostituidas en las provincias de Alicante y Albacete.

En total se procedió a la identificación de un total de 12 víctimas, mujeres que fueron captadas en Colombia y transportadas a España, donde eran alojadas y prostituidas en las provincias de Alicante y Albacete. La organización estaba “perfectamente estructurada y cada miembro se ocupaba de un cometido concreto”, indicó la Comandancia en un comunicado.

Los tres detenidos en Colombia realizaban las tareas de captación y transporte y los cuatro detenidos en España eran los encargados del alojamiento, control y custodia de las mujeres y eran los que las obligaban a ejercer la prostitución. Todos fueron arrestados en el marco de la operación Dorado 25.

Asimismo, fueron realizados varios registros en viviendas y locales donde se intervino documentación y material informático que está siendo estudiado por los investigadores.

Las mujeres eran captadas en el departamento del Valle del Cauca (Colombia), en entornos con extrema necesidad. Los integrantes de esta organización ahora desarticulada se aprovechaban de la situación de vulnerabilidad de las víctimas y de su deseo y esperanza de tener una vida con más oportunidades para mejorar, y presuntamente las engañaban con falsas promesas de trabajo.

Una vez estas aceptaban, les facilitaban el viaje, documentación y pasajes. Una “pasadora” controlaba todo el trayecto hasta su destino final. Durante el trayecto eran acompañadas por una “pasadora” de la organización que las aleccionaba de lo que tenían que hacer y decir en los controles de inmigración. Esta “pasadora” las llevaba hasta su destino final en España, y las abandonaba en los lugares o domicilios donde debían ejercer la prostitución.

Una vez establecidas en los destinos finales, las mujeres eran instruidas para el ejercer la prostitución. Si estas se negaban, eran encerradas en habitaciones con candados y rejas, además de quitarles la documentación para evitar su huida y eran sometidas a vigilancia en todo momento.