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La excusa para el ‘sarao’ de después

Tarde de contrastes, en la que Roca Rey se queda a las puertas de premio y en la que llega a escuchar tres avisos

Cayó otro festejo de la Feria de San Isidro. Una tarde que tuvo ciertos aspectos de interés, pero que en su conjunto quedó sin apenas repercusión. Del peligro del primer toro de Conde de Mayalde a la casta del tercero. Del golpe de Cayetano Rivera al casi premio de Andrés Roca Rey. De la confirmación de alternativa de Jorge Martínez a los ‘tres avisos’ al diestro peruano. De la exigencia del ‘tendido 7’ al populista comportamiento del ‘comando gin-tonic’. Todo dentro de un espectáculo cargado de altibajos, con cosas sin entender como el hecho de que el público pidiera la oreja a Roca Rey y luego ni lo sacara a saludar. Algo incompensible, que evidencia indiferencia y desconocimiento por parte de cierto sector del público o simplemente que el ir a los toros en días de Roca Rey es una excusa para el ‘sarao’ de las terrazas flamencas de después.

Dos perchas tuvo el tercer toro, que no se empleó en el caballo. Sin embargo, por el lado derecho tuvo movilidad y acometividad en los engaños de Roca Rey. El peruano pronto metió al público jóven y ‘de figuras‘ en el bolsillo e irritó a los de ‘la exigencia’ con seis pases en el inicio desde el tercio. Los estaturios, un imán de palmas. La virtud del torero llegó en redondo y con un trazo largo, sobre todo por el derecho, donde el toro desarrolló casta y raza. Por el izquierdo, desarrolló más genio y Roca Rey lo sostuvo con valor. No lo remató con los aceros y tardó en echarse el astado hasta sonar dos avisos. Aun así, hubo petición de oreja y después no se reconoció la labor del torero ni con una ovación. Cosa insólita, o del gin.

En su segunda intervención, tuvo un manso en varas: un paintball con los picadores. De caballo a caballo y sin picar. En la muleta continuó manseando y Roca Rey tiró de poderío, pero sin lucimiento. Alargó su actuación, con cierta repercusión y algunos pitos. El trance se prolongó tanto, al tardar en caer el toro, y justo cuando se echó asomó el pañuelo del tercer aviso.

Decimotercer festejo de la Feria de San Isidro
Jorge Martínez, en su confirmación. / EFE – JUANJO MARTÍN

LA CONFIRMACIÓN DE MARTÍNEZ

A su aire salió el serio y astifino cuatreño de Mayalde, que desbarató tanto el capote de Martínez, que fue volteado, como al picador Juan Melgar, al que tiró. Después, Rivera, en su buena disposición como director de lidia, fue a sacar al toro del peto del caballo y resultó arrollado. Tuvo que pasar a la enfermería, después de cumplir la ceremonia de confirmación del murciano. Un inicio de sobresalto y peligro. De mucha violencia. Fue un toro exigente, complicado y amenazante. Para cómo de bruto se puso el animal, despuntando en los engaños, Martínez, aún sin un oficio lógico, logró pasar el trance con firmeza y consiguió limpiar algún muletazo. Una dura prueba. Lo despachó de una estocada desprendida.

Martínez completó la tarde de su confirmación con un ejemplar bien presentado, de bonita lámina, que pese a prometer buena condición en los comienzos, resultó falto de fuerza y sin transmisión. Noble, soso e insulso. Estuvo comprometido el murciano en la continuación de su ceremonia, pero sin opciones a lucimiento. Remató a la segunda con un buen espadazo.

Decimotercer festejo de la Feria de San Isidro
Cayetano Rivera se dirige a la Enfermería. / JUANJO – EFE

CAYETANO, ARROLLADO

Rivera se jugó la cara en Madrid, con más compromiso que gusto. Volvió de la enfermería dolorido. Con grapas incluso. Aguantó aparentemente con estoicidad ante un astado de buenas hechuras, bajo, armónico y enseñando las puntas. Encastado y de potable condición por el lado izquierdo, el diestro estuvo dispuesto, aunque no encontró regularidad en su actuación. Se tiró muy recto a matar, con ese volapié tendido tan suyo.

Cayetano Rivera cerró la tarde, tras pasar de nuevo por los cuidados médicos; y, aunque se encontró con un noble animal, apenas pudo justificarse. El daño iba por dentro y el festejo terminó sin coger vuelo. Tarde contrastes: de enfermería y ‘saraos’.

Decimotercer festejo de la Feria de San Isidro
Pase de pecho de Cayetano Rivera, tras ser arrollado. / JUANJO MARTÍN – EFE

Ficha

Plaza de Toros de Las Ventas (Madrid). 12º festejo de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’. Toros de Conde de Mayalde, astifinos y serios.
Cayetano Rivera, silencio y silencio.
Andrés Roca Rey, palmas (dos avisos) y división de opiniones (tres avisos).
Jorge Martínez (confirmación), silencio y silencio (aviso).

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