La Audiencia Nacional juzgará a un etarra por reengancharse a la banda

Los 'papeles de Francia' han llevado a la Fiscalía a acusarle nuevamente de integración en organización terrorista, donde pedía atentar contra funcionarios de prisiones

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Cajas con abundante material de los llamados “papeles de Francia”.
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La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional juzgará el próximo 17 de octubre al etarra José Carlos Apeztegia por el delito de integración en organización terrorista por reengancharse a las filas de la banda cuando estaba cumpliendo pena de cárcel.

La primera vez que Apeztegia fue detenido, a principios de los noventa, también fue juzgado por un delito de pertenencia a ETA debido a su implicación en la red de extorsión de ETA y el cobro del llamado ‘impuesto revolucionario’. Tras ser condenado, cumplió la sentencia en prisiones de Andalucía y en esos años, explica el escrito de acusación de Fiscalía, reestableció sus “vínculos” con la organización a través de correspondencia.

El acusado enviaba esas cartas a la dirección de ETA en Francia y una de ellas fue incautada en una operación policial en Francia en 2003 que llevó a la desarticulación de la cúpula que en esos momentos lideraba Francisco Javier López Peña, alias ‘Thierry’.

En registros como este se intervino abundante información (unos 40.000 documentos en soporte físico e informático) que las autoridades del país galo entregaron a España a principios de 2018 y que se vino a llamar los ‘papeles de Francia’, los cuales están siendo analizados por los investigadores y algunos están sirviendo a la Fiscalía para el posible esclarecimiento de casos pendientes.

En este contexto, la letra de los documentos hallados tras la caída de ‘Thierry’ se comparó con la de los que fueron incautados a Apeztegia en su celda de la prisión de Huelva en el año 2004, entre los que había también un listado de 21 nombres de funcionarios de prisiones.

Además, en Francia se encontró un sobre que contenía una fotografía de prensa junto al texto ‘Tomás Sanmartín – director de la prisión de Alhaurín’, precisamente uno de los centros penitenciarios en los que Apeztegia estuvo cumpliendo condena.

Entre las misivas que se atribuyen al acusado, explica el escrito de acusación, se encontró una en la que informaba a la cúpula de ETA de la situación en las cárceles y de que se habían producido “palizas a compañeros”, por lo que instaba a “enviar un mensaje claro a los carceleros para hacerles entender” que no iban a “aceptarlo”.

“Son del sindicato de carceleros fascistas ACAIP y probablemente sería un claro mensaje poner un coche bomba en la sede de dicho sindicato en Madrid, al menos si siguen mostrando ese comportamiento para con los presos políticos vascos. Por otro lado, una acción de ese tipo tendría un eco considerable y sería ideal para meter el miedo en el cuerpo a los carceleros”, señalaba la carta.

Abogados de la banda

En otra misiva, esta vez incautada en el despacho de dos abogados de ETA en el año 2010, Apeztegia informaba desde la cárcel Puerto II, en Cádiz, de que los presos de la banda estaban dispersados y de los cacheos que hacían los funcionarios a los familiares. Además, transmitía la opinión de otros presos sobre una propuesta que había hecho el colectivo de abogados sobre si rechazar o no los ‘vis a vis’.

Esos documentos acreditarían que constituyó desde prisión en 2002 un canal de comunicación estable y seguro con la dirección de la banda terrorista. Tras la recopilación y el análisis de estas pruebas, incluida la documentación de los ‘papeles de Francia’, Apeztegia fue detenido en Hernani (Guipúzcoa) hace exactamente un año, cuando ya llevaba tiempo en libertad.

Para la Fiscalía de la Audiencia Nacional, todos estos indicios contra Apeztegia apuntan a un delito de integración en organización terrorista con la agravante de reincidencia, por lo que pide una condena de 11 años de prisión.