La Audiencia Nacional deja visto para sentencia el juicio de Bankia

Rato aprovecha su última intervención para cargar contra la actual cúpula de la entidad

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Rodrigo Rato interviene durante el juicio de Bankia en la Audiencia Nacional. / efe
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La Audiencia Nacional dejó ayer para sentencia el juicio por la salida a Bolsa de Bankia, que desde el pasado 26 de noviembre ha sentado en el banquillo a 34 acusados, entre ellos, el expresidente de la entidad, Rodrigo Rato, por presunta estafa a inversores y falsedad en las cuentas del grupo de 2010 y 2011.

Después de 74 sesiones, la sección cuarta de la sala de lo Penal dio por concluida la vista oral tras completar el turno de última palabra, en el que Rato ha explicado que todas sus decisiones “fueron contrastadas con las opiniones del regulador y del supervisor” y en pos del “interés de los inversores y accionistas”.

El tribunal deberá dilucidar ahora si atiende a la Fiscalía Anticorrupción, a la que se han adherido la mayor parte de acusaciones, que pide ocho años y medio de prisión para el exministro; seis años de prisión para el ex consejero ejecutivo de Bankia, José Manuel Fernández Norniella; cinco años de prisión para el exvicepresidente de la entidad José Luis Olivas, y hasta nueve meses para su sucesor, Francisco Verdú.

También solicita penas de entre dos años y un año de cárcel conmutable por multa para los exconsejeros del grupo con presencia en los comités de auditoría, entre ellos sus antiguos presidentes, el exministro del Interior Ángel Acebes, y Alberto Ibáñez, así como para el interventor de Bankia, Sergio Durá, y el socio auditor de Deloitte, Francisco Celma.

El letrado de la matriz de Bankia, BFA, fue el encargado de inaugurar esta sesión, en la que solicitó la absolución como posible responsable de las supuestas irregularidades al entender que ninguno de los acusados “ha cometido un delito” por la que el grupo deba responder como persona jurídica.

Su profuso informe demoró el desenlace de la vista, para angustia y nerviosismo de defensas y acusados, que en el receso de mediodía se arremolinaban a las puertas de la Audiencia Nacional para intercambiar su parecer en esta recta final.

Tal expectación contrastaba, sin embargo, con la soledad de la única cámara de televisión presente en el exterior desde primera hora de la mañana, reflejo de hasta qué punto se diluyó el impacto mediático de un proceso que, a pesar de haber sobrevivido al “procés”, se vio opacado por éste.

Última ‘bala’ de Rato

El momento más esperado fue la última palabra de Rato, el único en hacer uso de este derecho.

“Creo que todos somos conscientes de que la razón por la que se ha producido el juicio son las decisiones del Consejo de Administración que nos sustituyó”, indicó el exministro en alusión a la reformulación de las cuentas de 2011 por el equipo de José Ignacio Goirigolzarri que supuso pasar de 300 millones de beneficio a 3.000 millones de pérdidas.

Ha insistido al respecto en que este hecho se debió a circunstancias sobrevenidas reconocidas por los actuales administradores, y que se intensificaron en “2012, 2013 y 2014”, años en los que la crisis económica fue “mucho peor” hasta el punto de que “hoy Bankia vale mucho menos de lo que valía cuando salió a Bolsa”.

El presidente de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC) y acusación popular, Gonzalo Postigo, mostró su confianza en que se dicte una sentencia condenatoria. “La verdad del caso Bankia pivotó siempre en los informes de los peritos judiciales, que han sido intachables”, añadió Postigo, que “como único pero” entiende que la Fiscalía “debería haber llegado más lejos”.

Por su parte, ‘15MpaRato’, la acusación ciudadana más veterana del proceso, lamenta los ataques de las defensas e insiste en que fue el Consejo de Administración al completo y no sólo los entonces gestores, auxiliados por los respectivos comités de auditoría, quienes prefirieron “por unanimidad, mantenerse en el cargo antes de dejar entrar a un accionistas para que sanease el banco”.

El visto para sentencia sólo es un capítulo más en el caso Bankia, iniciado en 2012 a raíz de varias querellas, entre ellas la interpuesta por el partido UPyD, heredada después por la CIC.