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Tras varios años trabajando entre Santo Domingo y La Habana, Hevia regresa con ‘Al son del indianu’, un disco-libro en el que explora los ritmos que le motivaron a emprender aventura por el Caribe siguiendo la huella de los indianos, aquellos asturianos que durante décadas emigraron a América, y de los gaiteros que les acompañaron.

“Es un disco-libro en el que cuento una historia de tres años y medio de un gaitero en el Caribe. De hecho, podría tener como subtítulos Anecdotario de un gaitero en el Caribe”, explica a Europa Press José Ángel Hevia (Villaviciosa, Asturias, 1967), quien aclara que no se trata de una “obra científica o una labora de investigación de biblioteca o hemeroteca, sino de recopilar todo el material” que le fue llegando en estos años “de manera divulgativa y amena”.

Más allá de un disco y un libro, esta historia es parte de la épica familiar de un pueblo que habita las dos orillas de un océano. Una historia contada con la música de la gaita, un instrumento que fue y volvió. “Llegué a Santo Domingo por primera vez en 1987 con mi hermana María José para tocar en una romería asturiana, porque en el Caribe hay una historia de emigración asturiana fortísima”, rememora.

Olvidar la historia

Y a este respecto aún añade que dicha historia “no se conoce mucho desde España”, a pesar de que incluso en Asturias todos tienen en su “desván alguna maleta que vino desde La Habana”. “O algún abuelo, como es mi caso”, apostilla, para lamentar después que tendamos a “olvidar esa historia”.

Para apuntalar su relato, recuerda Hevia que el Centro Asturiano de La Habana tuvo unos 100.000 socios de 1920 a 1959, lo que convertía a la capital cubana en la “ciudad más importante de Asturias, mayor que Oviedo y Gijón”. “Y el 8 de septiembre, Día de Covadonga, en La Habana no había solo una romería asturiana, sino varias. Eso en 1916, cuando había bandas de gaitas y gaiteros y toda una vida en torno a eso”, resalta.

Así las cosas, Hevia, que se casó en Santo Domingo y es padre de dos niñas astur-dominicanas de siete y trece años, decidió en 2014 emprender viaje al Caribe con su familia “no solamente a grabar y a tocar, sino a vivir”, a impregnarse de realidad para convertirse en “uno de aquellos asturianos que se fueron”.

“Me encontré con muchos que todavía están allá, alguno de ellos de tercera o cuarta generación, pero que siguen volviendo a Asturias todos los veranos y piensan en Asturias. Gente muy orgullosa de ser dominicanos, pero con la bandera de Asturias e interesados como si vivieran aquí”, señala.

Relato

Prosiguiendo con su relato, explica que con el disco grabado en 2017, sintió que no era suficiente con hacer música que reviviera lo que hacían los gaiteros de antaño, que “no tocaban solo jotas o muñeiras, sino también son, cumbias, tangos en Argentina…”. “No quería una fusión gratuita de un gaitero en el Caribe, quería contar toda esa historia”, afirma.

El resultado es un trabajo “profundo”, fruto del tiempo pasado en el Caribe, con un primer single titulado Danzonete y que es un “merengaita”, un género que mezcla la tradición de la gaita con el ritmo del merengue y que acuñó un amigo del propio Hevia años atrás tras verle tocar en una romería en Santo Domingo.

“Danzonete es un merengaita, el single principal. Es el apodo popular que le pusieron a un señor en Madiéu, una aldea de Cabranes, que nunca había salido de allí pero hablaba con acento cubano. Porque tantísimos cubanos había allí que decía que se le había pegado. Danzonete era además campeón de merengue en las fiestas de Cabranes. ¡Un concurso de merengue en Asturias!”, bromea.

En el disco se pueden encontrar también son cubano, boleros e incluso el Asturias de Albéniz “llevado a la gaita y al cha cha cha de Cuba”. “Ha costado encajar la gaita”, admite entre risas, para luego rematar: “Me decía un amigo que hasta que no aprendiera a caminar como un negro no iba a meter la gaita con naturalidad en un merengue. Los gaiteros no solemos tener el don del baile y no ha sido fácil. Pero no me bastaba con grabar aquí y ponerle un par de congas encima para que sonara latino”.