El exnúmero dos de la Policía Nacional Eugenio Pino.
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El ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional Eugenio Pino y el ex jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) Enrique García Castaño ratificaron ayer ante el juez que instruye el ‘caso Villarejo’ sus declaraciones anteriores en las que vincularon al ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez con la ‘operación Kitchen’, un espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas costeado con fondos reservados, según informan en fuentes jurídicas.

Ambos estaban citados como investigados por este operativo que se habría desplegado en 2013 sin supervisión judicial y con el objetivo de sustraer a Bárcenas documentación sensible del PP que obraba en su poder, de acuerdo a la tesis de los investigadores.

El primero en declarar fue Pino y tras dos horas de comparecencia, la Fiscalía Anticorrupción pidió al juez que le imponga una fianza de 50.000 euros por un delito de malversación, solicitud que el magistrado debe resolver. Ya tiene el pasaporte retirado y prohibición de salir de España desde el pasado mes de enero, cuando declaró como imputado durante más de cuatro horas por este operativo.

Según las fuentes consultadas, tanto en su declaración inicial como en la de este martes mantuvo que ‘Kitchen’ como tal no existió, sino una operación policial legítima desplegada con objetivo de buscar fondos ocultos y testaferros de Bárcenas, en aquel momento investigado en la Audiencia Nacional por la presunta financiación irregular del PP y que acabaría entrando en prisión provisional en junio de 2013.

Defendió así el empleo de fondos reservados para este asunto, alegando que se utilizan precisamente para pagar este tipo de operativos que requieren de confidentes y volvió a referirse al papel de Francisco Martínez, para reiterar que despachaba con Enrique García Castaño cuando éste formaba parte ya del operativo, si bien dijo desconocer el contenido de las reuniones, de acuerdo a las mismas fuentes.

El ex UCAO, por su parte, prestó una breve declaración al respecto en la que se ratificó en su relato sobre cómo se clonaron dos teléfonos móviles de Bárcenas y el contenido, del que aportó parte al juzgado, se volcó en un ordenador del que se hizo entrega a Francisco Martínez, que no está investigado en la causa, para que lo viera.

Ambos vinieron sosteniendo que ‘Kitchen’ nació como ‘Operación Bárcenas’ y se comandaba desde la DAO de Eugenio Pino, que también se encargaba de sufragarla con su caja de fondos reservados, con conocimiento de Martínez, pues es competencia del secretario de Estado firmar las asignaciones.

En concreto, su relato es que Pino tenía a la Unidad de Asuntos Internos en la que entonces estaba el comisario Marcelino Martín Blas, también investigado en la causa, haciendo los seguimientos a Bárcenas, pero perdió la confianza y decidió encomendarle esa tarea a Enrique García Castaño. Sin embargo, desde la secretaría de Estado de Seguridad se le impuso que además, involucrase al comisario ahora jubilado y en prisión provisional José Manuel Villarejo.

Gómez Gordo

Fue entonces cuando se intentó captar como confidente al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, también investigado en esta causa. Conforme declaró en su momento García Castaño, se acercó a él, pero no consiguió convencerle, y fue el entonces asesor de seguridad de la presidenta de Castilla-La Mancha Maria Dolores de Cospedal, Andrés Gómez Gordo, quien aprovechando que ambos habían coincidido anteriormente trabajando en la comunidad de Madrid, le captó para la causa a razón de 2.000 euros al mes procedentes de los fondos reservados que salían de la DAO.

Siempre según el relato de los hechos que defienden Pino y García Castaño, Pino pidió entonces el reingreso en la Policía de Gómez Gordo para que llevase la relación con el nuevo confidente y así acabó involucrado en ‘Kitchen’ y ahora, que ya es comisario, investigado en la Audiencia Nacional.