ETA mata a dos guardias civiles con una bomba lapa en Mallorca

Sangriento medio siglo. La banda asesina un día antes de su aniversario a un burgalés y a un navarro que no superaban los 30 años

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ETA buscaba muerte y ayer la encontró. Tan solo un día después de que la banda intentara una masacre con la explosión de una furgoneta en la casa cuartel de la Guardia Civil de Burgos causando varias decenas de heridos, la organización terrorista consiguió matar por primera vez en Baleares cuando se cumplen 50 años de su existencia. Una bomba lapa accionada a distancia y adherida a los bajos de un Nissan Patrol con distintivo de la Benemérita acabó con la vida de los agentes Carlos Saenz de Tejada García y Diego Salva Lezaun frente al Cuartel Palmanova situado en la localidad mallorquina de Calviá.

Horas después del atentado, los artificieros hicieron estallar otro artefacto adosado a otro coche patrulla aparcado en las inmediaciones de un segundo cuartel del Instituto Armado. En esta ocasión el objetivo falló porque el vehículo estaba averiado y no se utilizaba desde hace días.

La primera explosión se produjo en torno a las 13,50 horas. En ese momento, los dos agentes fallecidos se encontraban en el interior del todoterreno e iban a comenzar a realizar su turno de trabajo de las 14,00 horas.

El automóvil llevaba aparcado desde las 10 de la mañana en el mismo lugar en el que perdieron la vida sus dos ocupantes, frente a un edificio que sirve de sede a la Policía Local, Correos y la Oficina de Denuncias de la Guardia Civil. Así, todo apunta a que los terroristas colocaron una bomba lapa de las que son activadas a distancia, lo que provocó que la explosión pillara de lleno a los dos agentes. Parte del cadáver de uno de ellos apareció sobre un árbol. El otro estaba tendido en el suelo y los servicios de emergencia trataron de reanimarle, pero resultó inútil.

Saenz de Tejada tenía 28 años y era de Burgos. Había ingresado en el Cuerpo el 18 de febrero de 2008 y fue destinado a la isla hace un año. El pamplonés Salva Lezaun, de 27 años, entró en la Benemérita el 25 de agosto de 2008 y comenzó a trabajar en Mallorca, como alumno en prácticas, en enero de este año.

Varios testigos presenciales apuntan a que la explosión del vehículo fue de gran potencia y provocó daños en los edificios cercanos, creando una gran confusión entre los residentes y turistas que se encontraban en esa zona turística de la isla, Palmanova. En este sentido, Alejandro González, el director del Hotel Cas Sabonmer, a 100 metros de distancia del lugar de la deflagración, afirmó que escuchó un «estruendo tremendo y muy seco», al que siguió segundos después una columna de humo que se elevó por encima de los pinos.

Palmanova es un importante enclave turístico de Mallorca frecuentado sobre todo por ingleses, cuyo Gobierno advirtió a sus ciudadanos del «alto riesgo» de terrorismo en España. Tras este suceso, todos los accesos viarios a la zona fueron cubiertos con controles de la Guardia Civil y se impidió el acceso al tráfico tanto de vehículos como de peatones. Además, se puso en marcha la Operación Jaula, lo que conllevó el cierre del aeropuerto y los puertos, con el fin de acorralar a los terroristas que podrían hallarse aún en la isla.

El delegado de Gobierno en Baleares, Ramón Socías, informó de que se sabía que las islas estaban «en el punto de mira y que podían ser un objetivo de ETA». Pese al grave atentado, Socías recalcó que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado continuarán con los mismos niveles de seguridad que hasta ahora.

ANTECEDENTES. Hasta ayer, ETA nunca había conseguido matar en la Comunidad, el único lugar donde, además, había intentado atentar en dos ocasiones contra Don Juan Carlos. Asimismo, ayer se cumplieron 18 años de la primera vez que la organización intentó asesinar en estas islas. En aquella ocasión, los terroristas provocaron dos explosiones e intentaron una tercera, causando heridas a varias personas. Todas ellas atribuidas a José Luis Urrusolo Sistiaga.

El de ayer fue el segundo atentado de la banda en poco más de 24 horas, después de la explosión de una potente furgoneta-bomba contra la Casa Cuartel de la Guardia Civil de Burgos, que causó medio centenar de heridos leves e importantes daños materiales.

Desde hacía aproximadamente una semana, las fuerzas de seguridad se encontraban en máxima alerta ante la posibilidad de que ETA perpetrara un atentado inminente. Según informaciones llegadas de Francia, la banda había robado tres furgonetas en el país vecino, una de las cuales podía ser la utilizada en la capital castellana.