El tráfico es el problema

Las organizaciones ecologistas critican la escasa utilización del transporte público en las grandes urbes, lo que está ayudando a llegar a los elevados niveles de contaminación.

Dicen los meteorólogos que este próximo fin de semana, con una ola de fuertes rachas de viento, la nube de contaminación presente en Barcelona y Madrid se evaporará. Pero, mientras, las dos principales ciudades españolas continuarán con una neblina de polución en sus cielos, un hecho que preocupa a expertos y grupos ecologistas, que coinciden en señalar al transporte y la falta de medidas para su reducción como las principales causas de la impureza.

Ante la situación que viven esas áreas metropolitanas, la Fiscalía de Medio Ambiente ha abierto una investigación para determinar si las grandes ciudades españolas cumplen la directiva europea de Calidad del Aire, para lo que ha pedido información detallada de sus niveles de contaminación atmosférica y de las medidas que están tomando para combatirlos.

Así, el examen se está llevando a cabo ya en Madrid y en Barcelona, en tanto que son las urbes más grandes y tradicionalmente más contaminadas.

Posteriormente, según fuentes del organismo, se «continuará con el resto de grandes localidades» del país con el mismo procedimiento: petición de datos de contaminación atmosférica y de los programas puestos en marcha para avisar a la población y mejorar la calidad del aire.

Por su parte, la ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Rosa Aguilar, informó ayer de que su departamento está trabajando en la elaboración de un Plan Nacional de Mejora de la Calidad del Aire que tendrá en cuenta medidas dirigidas para unas buenas pautas de movilidad sostenible.

Desde las organizaciones ecologistas, el director de campaña de Greenpeace, Mario Rodríguez, señaló «que las grandes ciudades están hechas a la medida del coche privado, en donde se invierte mucho en infraestructuras viarias para ganar en rapidez en transporte privado, pero se ponen muchos obstáculos al transporte público».

Rodríguez reconoció que echa en falta una contestación de la ciudadanía; una voz que diga «basta» a vivir en condiciones tan insalubres. Este tipo de situaciones -dijo- no se solucionan cambiando estaciones de posición (Madrid) o modificando normativas que reducen la contaminación, como el límite establecido de 80 kilómetros por hora en Barcelona.

Para Mar Asunción, responsable del programa de Cambio climático de WWF España, lo importante es tomar medidas estructurales de movilidad sostenible más allá de la crisis actual. La organización ecologista propone aumentar las redes de transporte público, limpias, rápidas y frecuentes, cómodas y baratas.

Mientras, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, descartó llevar a cabo medidas «radicales» en el tráfico porque, según explicó, «se perderían puestos de trabajo».

Además, el Gobierno regional criticó el «alarmismo infundado» propagado por Ecologistas en Acción sobre los niveles de polución atmosférica en la Comunidad.