El Rey reaparece con fuerza

El Monarca, que recibió al nuevo Premio Cervantes, José Manuel Caballero Bonald, bromeó con los periodistas al indicar que «pronto» estará «dando guerra».

Cien por cien profesional. El Rey Don Juan Carlos retomó ayer su agenda pública, algo más de mes y medio después de su operación de doble hernia discal, con una audiencia en el Palacio de la Zarzuela al escritor José Manuel Caballero Bonald.

«Pronto estaré dando guerra otra vez», manifestó en tono jocoso el Monarca, de 75 años, al recibir en su despacho junto a la Reina Doña Sofía al literato andaluz, de 86 años, que recogerá hoy el Premio Cervantes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en una ceremonia en la que el Soberano será sustituido por el Príncipe Felipe, ya que el monarca, de momento, no saldrá de La Zarzuela.

«Está usted mejor que yo», bromeó Don Juan Carlos. «Tengo unas ganas de estar como usted ya…», respondió el gaditano al jefe del Estado, más delgado pero con buen aspecto y animado.

Ambos intercambiaron palabras sobre sus respectivos estados de salud. Y cuando Caballero Bonald le comentó al Monarca que se encontraba «en las últimas», Don Juan Carlos, con su gran sentido del humor, le respondió: «En las últimas he estado yo, pero ya estoy recuperándome, a base de esfuerzo». Los dos se reunieron después a puerta cerrada.

La de ayer fue la primera aparición pública del Rey desde que el pasado 9 de marzo abandonara el hospital de Madrid en el que fue intervenido. Hoy recibirá en audiencia al primer ministro eslovaco, Robert Fico.

Conviene recordar que los médicos habían previsto un tiempo de recuperación de entre dos y seis meses, pero la rehabilitación que el Monarca realiza diariamente en La Zarzuela ha ido muchísimo mejor de lo esperado, por lo que se han vuelto a batir todos las previsiones más optimistas. Y es que, por encima de todo, Don Juan Carlos es un deportista, por lo que sabe perfectamente lo que es la capacidad de sacrificio, así como la de superación. En este sentido, a sus 75 años, da una lección de coraje y pundonor a todos sus súbditos.

En todo el tiempo que ha permanecido ausente, aunque no ha tenido apariciones públicas, sí ha trabajado en su despacho y ha recibido semanalmente al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

Para verle fuera del Palacio de la Zarzuela habrá que esperar no obstante algunas semanas. La Casa Real baraja la posibilidad de que asista a la final de la Copa del Rey de fútbol que el Real Madrid y el Atlético de Madrid disputarán en la capital de España el 17 de mayo. Conocida es la afición del Soberano por el deporte del balompié y sus preferencias por el equipo merengue.

También podría participar en algún acto con motivo del Día de las Fuerzas Armadas, en el fin de semana del 1 y 2 de junio, si bien se planificarán con cuentagotas sus apariciones, ya que lo que se quiere evitar a toda costa es una recaída. De hecho, el Rey ha tenido que pagar con su salud algunos sacrificios como los que se derivaron de su presencia en la última Cumbre de las Américas celebrada en Cádiz el pasado mes de noviembre, donde llegó a decir a los invitados: «Aquí me tenéis, un poco tullido».

Hay que tener en cuenta que la operación de doble hernia discal del pasado 3 de marzo fue la cuarta intervención a la que se tuvo que someter el Monarca en un año, y la séptima en casi tres. Como se pudo comprobar ayer, presentaba un aspecto muy saludable, lejos de la apariencia mostrada durante el discurso de Nochebuena, en la que se notaban los efectos de los corticoides. Y es que, como él mismo dijo hace nueve meses, es un «gran currante». «Cualquier otra persona estaría aún de baja», indicó.