El mundo es incapaz de sellar un nuevo pacto contra el CO2

Nueva York acoge hoy un encuentro de mandatarios internacionales destinado a preparar el terreno para la trascendental cumbre que se celebrará en diciembre en Copenhaghe.

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La ONU reúne hoy en Nueva York a los principales líderes mundiales para alcanzar un nuevo consenso global en materia de cambio climático, que permita enderezar las negociaciones que a final de año deben culminar en un nuevo acuerdo de reducción de emisiones de efecto invernadero.

Más de un centenar de jefes de Estado y Gobierno han respondido a la convocatoria del secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien ha convertido la lucha contra el calentamiento del planeta en la principal prioridad de su mandato al frente del organismo. El máximo responsable de la ONU apuesta por que la reunión en un mismo foro de los principales líderes mundiales logrará conjurar la voluntad política necesaria para impulsar la firma de un acuerdo en diciembre, en la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático en Copenhague.

La ONU insiste en que este encuentro no es un foro de negociación, sino una oportunidad para darle un impulso político definitivo a los negociadores que deben «sellar el acuerdo» en la capital danesa. A cerca de tres meses de esa cita, las profundas diferencias entre las principales economías del mundo desarrollado y en desarrollo han reducido las posibilidades de lograr un sustituto al Protocolo de Kioto, que vence en 2012.

Estados Unidos se niega a firmar un compromiso si naciones emergentes, como China o India, que pronto superarán a Occidente en la cantidad de emisiones absolutas, no acceden a recortes específicos. La Cámara de Representantes norteamericana aprobó recientemente imponer por primera vez límites a las emisiones industriales, pero el Senado es, hasta el momento, reticente a secundarla.

Por su parte, Pekín y Nueva Delhi consideran injusto poner en peligro su crecimiento para solucionar un problema causado en primer lugar por la contaminación de los países más industrializados.

Uno de los asuntos más espinosos sobre la mesa es la propuesta de que los Estados más ricos paguen compensaciones a los más pobres para ayudarles a desarrollar energías limpias, además de la adaptación a los efectos negativos del calentamiento global. La ONU calcula que las compensaciones deberían de ser de entre 500.000 y 600.000 millones de dólares anuales durante una década para que los países en desarrollo puedan abandonar el petróleo y el carbón en favor de las energías renovables.

«Suena a mucho dinero, pero no lo es tanto si uno piensa la cantidad de fondos públicos que se han destinado a otras crisis», comenta el director de la División de Análisis y Política de Desarrollo de la ONU, Rob Vos. En su opinión, los países en desarrollo tienen «razón» cuando dicen que no pueden comprometerse a grandes reducciones de emisiones si no se les ayuda a transformar su sector energético, porque ello requiere de inversiones enormes. «El gran reto es cómo lograr que en los países en desarrollo crezcan sus economías al mismo tiempo que reducen sus emisiones, y por eso es que se necesita esa transformación hacia las renovables», agrega.

La ONU ha advertido de que, si no se reducen las emisiones, la temperatura media del planeta aumentará unos 4 grados centígrados para 2100, lo que sería catastrófico para la vida en la Tierra.