El Gobierno avisa a Mas de que no tolerará una Cataluña independiente

Rajoy reconoce que se vio, «como con otros dirigentes regionales», hace unas semanas con el ‘president’, que ahora señala que no moverá «un milímetro» su idea de consulta soberanista

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Ni pasitos para adelante ni pasitos para detrás, ni digos ni Diegos. A diferencia del presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, que ayer volvió a cambiar de discurso radicalizando su postura sobre la cuestión soberanista -igual se debió a la visita que hizo a San Vicente dels Horts, donde el alcalde es su socio, Oriol Junqueras-, el Gobierno central se mostró inflexible y dio por hecho que la independencia de esta región «no va a producirse», y por eso rechazó hacer hipótesis sobre las consecuencias que podría traer consigo ese eventual proceso secesionista.

El Ejecutivo hizo esa afirmación en una respuesta a la portavoz de UpyD en el Congreso, Rosa Díez, quien el pasado mes de mayo registró una pregunta sobre esta cuestión. «Es un futurible que no va a producirse», añadió la nota.

Tan contundente respuesta coincide con el nuevo cambio de veleta en el jefe del Govern, que quiso agradar al líder de ERC afirmando que no se movía «ni un milímetro» en sus pretensiones soberanistas, que no frenaba, que no debía haber dudas sobre su compromiso, que el referéndum se celebraría «sí o sí», y que, como teme el «boicot» desde La Moncloa, subrayó con trazo grueso 2016, coincidiendo con las elecciones autonómicas, para preguntar a los catalanes sobre su destino, algo que Junqueras rubricó con una frase lapidaria: «La ciudadanía sabrá cómo ser escuchada».

Además, volvió a tirar de indiscreción y aseguró a un diario que se había visto con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el pasado 29 de agosto. Éste, desde San Petersburgo, lo confirmó, añadiendo que conversan con «cierta periodicidad», «como con otros dirigentes regionales». Dicho esto, aseguró que su posición sobre Cataluña la «conoce todo el mundo». Eso sí, ni una palabra sobre la famosa carta que le envió el líder de CiU.

En idéntica línea se mostró la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que valoró «muy positivamente» las palabras del barcelonés 24 horas antes. Quizás no era el momento de ponerle un calificativo a las más recientes.

Puede que este enésimo cambio de rumbo de Mas se deba a que tuvo que dar cuenta a la ciudadanía de que tenía que aplicar los severos recortes porque el presupuesto de su Administración se había reducido en un 20 por ciento desde 2011. No obstante, dio una buena noticia: se regalarán los peajes a los usuarios de las autopistas por donde transite la cadena humana independentista. Así se lo hizo saber a la empresa Abertis.

Mientras el culebrón sigue, el president también filtró que había llamado por teléfono a principios de agosto al dirigente conservador «para hacerle unas reflexiones y desearle buenas vacaciones». No contento con esto, añadió que el gallego estaba sopesando hacer una oferta de una financiación especial para la Generalitat. La credibilidad de esta primicia queda, dados los antecedentes, en cuarentena, sobre todo después de que la jefa del PPC, Alicia Sánchez Camacho negara que hubiera negociación alguna.

Quien metió el dedo en la llaga fue el líder del PSC, Pere Navarro: «Oriol Junqueras es quien manda en Cataluña».