El Banco de España ve como una ‘tirita’ la Ley de economía sostenible del PSOE

El organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez aboga por un mercado laboral más flexible para que la recesión no la paguen los trabajadores temporales.

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Según el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la futura Ley de economía sostenible sacará al país de la recesión y le permitirá evolucionar hacia un modelo productivo menos dependiente de la construcción. Sin embargo, ayer quedó constancia de que el Banco de España no lo ve tan claro cuando el director general del Servicio de Estudios de la institución, José Luis Malo de Molina, señaló que la norma «va en la dirección correcta» pero no evita que sea imprescindible abordar los cambios estructurales pendientes, porque «la situación requiere reformas profundas, ambiciosas y urgentes».

Malo de Molina, que habló tras presentar los resultados trimestrales de las empresas no financieras, juzgó positivo que la estrategia para cambiar el patrón de crecimiento haya detectado la necesidad de mejorar los estímulos de la actividad desde el lado de la oferta.

El responsable del Servicio de Estudios recalcó que la economía patria se enfrenta a una «encrucijada difícil» por la dureza de la crisis y que para salir de ella hace falta una «respuesta clara» tanto internacional como nacional, en la que lo más importante «está por venir». «Desde Washington y desde España se están tomando muchas medidas (..). Esperemos que lo más importante venga de esta estrategia», agregó el experto tras valorar que la Ley de Economía Sostenible avance en los menores costes de puesta en funcionamiento de empresas y en equilibrar el tratamiento fiscal a la vivienda en propiedad y en alquiler.

Las medidas basadas en el estímulo del gasto «ya no son suficientes» para luchar contra la recesión y algunas alternativas como la vía fiscal «ya han agotado su margen», recordó el analista.

Malo de Molina indicó que el instituto emisor español ha detectado «un cierto alivio» en la contracción de la actividad que confirma que «lo peor de la crisis ya ha pasado», si bien pronosticó que su efecto seguirá pesando sobre la actividad empresarial y el empleo.

En materia laboral, resaltó la «muy elevada» destrucción de empleo en la economía nacional según las últimas cifras de la EPA, aunque consideró previsible que este proceso no registre la misma intensidad que hasta ahora. Los datos de paro y afiliación apuntan a que la eliminación de puestos de trabajo se está aminorando, «aunque aún no se vislumbra en qué trimestre» se detendrá, puntualizó.

En este sentido, el analista incidió en que el país necesita una mayor adaptación de los salarios a la situación económica y que las condiciones de contratación deberían permitir que no se descargue el coste del ajuste sobre los trabajadores temporales.

Según recordó, desde los años 80, el organismo que ahora preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez aboga por que se fortalezca el convenio de empresa y que la negociación salarial se adapte al caso de cada compañía para minimizar el impacto negativo de los ajustes sobre los empleados. «Sigue siendo una necesidad patente», indicó. En aquellas firmas que cuentan con un convenio de empresa «se pueden negociar incluso las indemnizaciones por despido», mientras que en las que se acogen exclusivamente a los convenios sectoriales o provinciales las posibilidades de actuación se limitan a su aplicación o al ajuste, que puede recaer en mayor medida sobre los asalariados temporales, sostuvo.