“El volumen anual de lluvia caída en España es suficiente para cubrir las necesidades hídricas del país”

Juan Carlos Domingo Pinillos, ingeniero hidráulico, presidente de Asiama.

Juan Carlos Domingo Pinillos
Juan Carlos Domingo Pinillos

—Háblenos de su carrera profesional y cómo surgió Asiama.

—Pues soy segoviano y llevo casi toda mi vida estudiando y trabajando a la vez. Soy un firme defensor de la formación continua, y por ello, he conseguido realizar tres carreras universitarias, tres másteres y un doctorado. Precisamente, a raíz de realizar el doctorado en ingeniería hidráulica y ambiental investigando sobre la problemática en el Campo de Cartagena y su influencia en el Mar Menor, surgió la idea de crear una asociación en Segovia que pudiera también investigar temas similares sobre la problemática que existe en nuestra provincia y región.
El objetivo principal de Asiama, es prestar ayuda y colaboración a la sociedad en general y a las instituciones en particular.

Presa del Ponton Alto
Presa del Ponton Alto

—Cataluña va a recibir agua de las desalinizadoras de Levante, ¿Cuál es el problema en este país por la gestión del agua? ¿Son las desalinizadoras la mejor opción?

—El cambio climático está produciendo un descenso paulatino y continuado de las precipitaciones anuales en España. Pero por suerte, con la cantidad de agua que precipita actualmente de las nubes, tenemos suficiente agua para las necesidades hídricas del país, pero no somos capaces de gestionar y retener esa agua que acaba en el mar.
España es el segundo país de Europa que más aportaciones de agua recibe al año con una cantidad aproximada de 350.000 hm3, por detrás de Francia con unos 500.000 hm3. Los valores relativos sobre el agua de lluvia recibida por habitante o por hectárea útil para la agricultura, siguen dejando a España en los puestos de cabeza en Europa.
La parte del agua de lluvia anual que recogen los ríos está en torno a los 110.000 hm3 y los consumos anuales son unos 21.500 hm3, por lo tanto, quedarían unos 89.500 hm3 para caudales ecológicos que son unos 41.000 hm3. Por lo tanto, en teoría se vierte al mar unos 48.500 hm3 anuales.
Hagamos una reflexión: Si vertemos al mar además del caudal ecológico 41.000 hm3, otros 48.500 hm3 de posible agua dulce “excedentaria” , y resulta que tenemos que desalar después ese mismo agua vertido al mar y ahora salada, ¿no sería más sencillo retenerla, almacenarla, usarla antes de que se “pierda” en el mar?
El río Ebro vierte al mar un caudal medio anual aproximado de 464 m3/s en su desembocadura. Dejando el 50 % del total vertido al mar para caudal ecológico, llenaríamos el total del embalse del Pontón Alto en 9 horas.
Ahora hay que llevar agua a Cataluña en barcos desde Valencia y desde otras desaladoras de agua de mar, que es esa misma agua que se ha vertido unos kilómetros más arriba desde el río Ebro al mar.
Las desaladoras es una opción cuando no tienes recursos hídricos suficientes. Entre sus desventajas están que es un agua que necesita un consumo de energía elevado, lo que encarece el precio del agua potable que se manda al consumidor. Además, tiene otro problema añadido de tipo medioambiental, pues la osmosis inversa que se emplea en estos procesos produce salmuera o el rechazo de sales, que generalmente vuelve al mar, lo que a su vez produce un aumento de la salinización de las aguas costeras, lo que hace que gradualmente también cueste más eliminar ese exceso de sales.
Lo más sencillo y barato a largo plazo, sería intentar retener parte de esa agua dulce de los ríos que termina en el mar. Si lloviera exactamente igual a las necesidades hídricas de cada región en España y durante todo el año, no haría falta embalses ni obras de almacenamiento, pero como eso hoy en día es una utopía, bajo mi punto de vista, no queda más remedio que almacenar esa agua dulce de los ríos que nos hará falta meses más adelante.

—¿Qué políticas son necesarias para una eficiente gestión de los recursos hídricos?

—Lo primero es volver a aclarar que la Ley de Aguas define claramente que el agua en España es un dominio público, o sea, que es de todos los españoles y lo gestiona el Estado español. Porque el hecho de que pase el río por mi pueblo, no quiere decir que esa agua sea ya de propiedad municipal.
Gestionar un recurso tan vital para la subsistencia de cualquier país, región o provincia siempre es una tarea muy complicada para cualquiera. Pero no queda más remedio que intentar ser lo más eficaz posible, y para ello creo que las conexiones intercuencas son una gran baza a desarrollar a nivel nacional. Otros países punteros en hidrología, como puede ser Estados Unidos, llevan muchos años usando las conexiones intercuencas en sus políticas hídricas con buenos resultados. El estado de California es un claro ejemplo de trasvases y conexiones intercuencas, con un éxito más que probado.
España tiene una diferencia de precipitaciones a nivel comunidad autónoma importante, sobre todo entre el Norte y el Sur. El Sureste español era una región deprimida y muy pobre después de la guerra civil española y durante algunas décadas de la postguerra. La actividad minera de Cartagena y la Unión hizo que fueran proliferando los aprovechamientos de aguas subterráneas, provocando sobreexplotación de acuíferos. Pero con la puesta en marcha del trasvase Tajo-Segura en el año 1979, se produjeron dos efectos importantes: el primero es que supuso el impulso definitivo para que unas tierras que eran un erial improductivo pudieran ser terrenos de regadío y generaran prosperidad a toda aquella región. El segundo, es que se pudieron revertir los efectos dañinos que se estaban produciendo a nivel hidrogeológico en las aguas subterráneas de la región.
Si se pudiera disponer de unos 30.000 hm3 a mayores para la agricultura y otros usos esenciales, se podría acabar con las pugnas entre las comunidades autónomas en España. Se ha publicado recientemente un artículo muy trabajado de Luis del Rivero, que avala todas estas cifras que estoy comentando.
El Pacto Nacional para el Agua, creo que es una buena iniciativa y fomenta precisamente erradicar esa desigualdad hídrica entre regiones. Recoge propuestas técnicas para hacer un uso más eficaz, solidario e integrado de los recursos existentes.

—¿Tenemos suficiente agua embalsada en la provincia de Segovia para abastecer las necesidades humanas y de regadío?

—No. Es claramente insuficiente. De hecho, dentro de los planes hidrológicos existentes se proponen desde hace muchos años la construcción de varios embalses que no terminan de concretarse, como el de Carbonero el Mayor (Antiguo Bernandos) en el río Eresma, el de Lastras de Cuéllar en el río Cega, o el de Torreiglesias en el río Pirón.
Las necesidades humanas se están solucionando a base de sondeos de aguas subterráneas, ante la insuficiencia de agua superficial. Recordar el ejemplo de Cuéllar hace un par de años. Y el regadío todavía está peor.

—Obras como el acuífero de El Carracillo ¿resuelven la falta de agua para regadíos? ¿Cuáles son los pros y contras de esta infraestructura?

—La recarga artificial del acuífero cuaternario del Carracillo es precisamente una consecuencia de la falta de recursos hídricos superficiales en la provincia. Ante la falta de posibilidad de embalsar agua en superficie del río Cega, se está embalsando agua en el subsuelo, en el acuífero cuaternario del Carracillo. Existe una cubeta geológica impermeable bajo esta capa acuífera, que permite embalsar esa agua excedentaria del río en periodo invernal, para posteriormente poder ser utilizada en momentos de sequía.
Esto permite que se puedan regar durante todo el año unos terrenos donde se producen alimentos hortofrutícolas, y genera trabajo y asentamiento en pueblos del mundo rural.
La recarga artificial del acuífero conlleva una serie de controles hidrogeológicos, que por parte de los usuarios deberán llevar a cabo, para que los niveles piezométricos estén controlados.
Con respecto a los sondeos nuevos que tienen que hacer en esta tercera fase, según tengo entendido, son para eliminar los sondeos existentes que cogen agua de la capa acuífera del terciario, por debajo de la capa cuaternaria que es donde se hace la recarga. Este acuífero inferior terciario tiene problemas de calidad de agua, con algunas zonas sobreexplotadas.
Si se eliminan estos sondeos extractivos de esta capa terciaria, y se hacen nuevos en la capa superior que es la que se recarga, a mi juicio sería beneficioso, pues dejamos que se recargue el acuífero inferior mejorando en cantidad y calidad el agua, y hacemos que cojan agua de la capa superior, que en teoría, tiene reserva suficiente para la concesión de agua de esos nuevos sondeos.

—¿Por qué se están destruyendo pequeñas presas y embalses en toda la geografía nacional y en nuestra provincia en particular?

—Pues sobre esta cuestión hay un poco de todo. Desde el Estado se está promoviendo la eliminación de todo obstáculo inservible que esté en los cauces de los ríos. Dicho así, estoy totalmente de acuerdo. Pero esta afirmación tiene muchos matices. El primer matiz es qué entendemos por inservible, y aquí ya empieza el lío.
Es cierto que hoy en día hay muchas obras hidráulicas que están obsoletas y fuera de uso, que están sobrando en los cauces. Pero también es cierto, que algunas de ellas son infraestructuras que siguen dando un servicio a la comunidad, aunque no sea el inicialmente previsto cuando se construyeron. La Ley permite rehabilitar estas infraestructuras y darle otro uso compatible con el cauce. Y aquí está la clave de la cuestión. Si se quiere o puede dar esa posibilidad de reutilización del azud.
Yo entiendo que cuando se pueda dar un uso compatible como balsas para recarga ante incendios, u otros usos compatibles con el entorno, se debería hacer un esfuerzo por conservarlas. Si además, hay un Ayuntamiento que se hace cargo de la titularidad y mantenimiento del azud, por motivos socio-económicos del municipio y además tiene fundamento, pues que debería darse esa posibilidad.

—El problema del arsénico y nitratos es recurrente en varias localidades de nuestra provincia, ¿A qué es debido? ¿Tienen solución?

—Sobre esta cuestión puedo contar que precisamente desde Asiama hemos puesto en marcha una iniciativa para estudiar esta problemática del arsénico y nitratos. Ambos dan problemas, pero estos tienen naturaleza diferente. El arsénico se produce por alteraciones naturales del subsuelo, y los nitratos se producen por la mano del hombre.
Inicialmente realizaremos un estudio temporal sobre la evolución de varios parámetros en este siglo de las aguas subterráneas como el arsénico, los nitratos y el flúor principalmente en este siglo, realizando mapas de concentraciones de cada uno de estos tres elementos. El objetivo es profundizar en la compresión de las modificaciones en las concentraciones elevadas de estos parámetros y posibles medidas correctoras a los mismos.
También tenemos en mente acometer un estudio zonal de la influencia de la recarga artificial de acuíferos en las concentraciones de los nitratos principalmente. Pero ello dependerá de cómo vaya el primer trabajo y de los apoyos que consigamos.
Para este trabajo estamos contactando con varias instituciones y fundaciones para conseguir apoyos al mismo, ya que nos llevará algún tiempo llegar a concluir los trabajos.