Después de más de 25.000 pequeños seísmos que no han dejado de sacudir La Palma durante ocho días y habían elevado la isla 15 centímetros, el magma que empujaba bajo el suelo se abrió camino: desde las 15.10 horas de ayer La Palma vive su octavo volcán en tiempos históricos, de nuevo en la Cumbre Vieja.

La erupción estallaba en el municipio de El Paso, uno de los cuatro que estaban en alerta por riesgo volcánico desde el lunes pasado, en una zona escarpada de pinares conocida como Cabeza de Vaca, sin viviendas en su círculo más próximo. Pero sí hay núcleos de casas ladera abajo, que eran evacuadas expuestas a las coladas de lava, y hay numerosas viviendas afectadas.

El volcán comenzó a rugir en forma de una sacudida y una fuerte explosión que generó una columna de cenizas, a la que pronto siguieron borbotones de lava elevándose muchos metros sobre el suelo desde varias bocas eruptivas. Hasta siete contaban los expertos del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán).

Desde hace días, Involcán y el Instituto Geográfico Nacional, los dos organismos científicos que tenían monitorizada la isla, venían advirtiendo de que el proceso sísmico se estaba acelerando, de que los terremotos tenían focos cada vez más someros (20 kilómetros, 10, 8, 5, hasta solo 100 metros los últimos), por lo que no descartaban que pudiera terminar en una erupción. Pero sus diferentes portavoces insistían que no se podía predecir ni dónde ni cuándo iba a estallar el volcán… Ni siquiera si iba a hacerlo.

“Una colada de lava se come casas y cultivos”

La situación en la zona de La Palma afectada por la erupción “es desoladora“, porque “una colada de lava con una altura media de seis metros se come literalmente viviendas, infraestructuras, cultivos que va encontrando a su camino hacia la costa del valle de Aridane“, ha explicado el presidente del Cabildo, Mariano Hernández Zapata.

De acuerdo con la información que las administraciones han recibido de los organismos científicos que vigilan el comportamiento del volcán, se espera que la colada de lava entre en el mar en la costa de Tazacorte, posiblemente en Playa Nueva, en Los Guirres.

Como ya se avanzó anoche, Hernández Zapata ha confirmado que no hay víctimas que lamentar en esta erupción, algo por lo que ha felicitado a los organismos científicos presentes en la isla, Instituto Geográfico Nacional, Involcán, CSIC y universidades, porque predijeron la situación con casi una semana de antelación y dieron a las autoridades un punto de inicio probable que solo distaba 300 metros del lugar donde estalló finalmente el volcán. “Gracias a ese trabajo previo se pudo evacuar horas antes de la erupción a las personas dependientes y, a la lo largo del día de ayer, domingo, se desalojó a más de 5.000 personas por la zona donde se prevé que puede avanzar la lava“, ha remarcado.

El presidente del Cabildo de La Palma ha señalado que, tras tener la certeza de que “el 100 % de las personas están seguras y no hay que lamentar daños personales”, ahora dirigen su preocupación a “los daños en infraestructuras y a los proyectos de vida de las personas, que son sus viviendas“. “Tenemos que estar ahora las administraciones más cerca que nunca de todos los vecinos que han perdido sus hogares en esta catástrofe“, ha añadido.

Material volcánico

El Involcán calculaba que bajo el suelo se había acumulado un reservorio de magma de 11 millones metros cúbicos que presionaba por salir, la cuarta parte del volumen de materiales volcánicos que emitió en sus 24 días de fuego el Teneguía (1971), el último volcán que había vivido La Palma hasta la fecha (43 millones de m3).

Cuando el volcán estalló, las evacuaciones ya habían comenzado: en El Paso, Mazo, Los Llanos de Aridane y Fuencaliente las autoridades estaban sacando de sus casas a los vecinos con problemas de movilidad. Y el resto de habitantes de la zona había recibido charlas todos estos días de cómo prepararse para abandonar su casa.

Unas imágenes tomadas desde el aire facilitadas ya mostraban ayer que varias casas han sido arrolladas por las primeras coladas de lava ladera abajo del lugar donde estalló el volcán.

La Palma había sufrido hasta la fecha siete erupciones desde que hay registros históricos, desde la Conquista de Canarias del siglo XV, todas en el entorno de la Cumbre Vieja. Las últimas fueron en el siglo XX: el volcán de San Juan (1949), donde duró 47 días, y el volcán de Teneguía (1971), donde se prologó 24 días.

La Cumbre Vieja es uno de los complejos volcánicos más activos de Canarias. La erupción de ayer se produce 50 años después de la última, que tuvo lugar del 26 de octubre al 18 de noviembre de 1971, y que provocó una víctima por inhalación de gases.

Las autoridades de la isla, que ayer a última hora recibían al presidente del Gobierno después de que éste se trasladara tras anular su viaje a Nueva York, no han facilitado una cifra de evacuados, pero los ayuntamientos de la zona apuntan que son varios cientos: los que viven en las zonas más cercanas y, sobre todo, los que tiene casa en el corredor por donde se prevé que va a bajar la lava. De momento, se ha visto que las coladas avanzan despacio, no son muy fluidas, lo que facilita las evacuaciones.  Las autoridades comenzaban ayer la evacuación en las zonas de La Palma más expuestas a la erupción  a entre 5.000 y 10.000 personas, según anunciaba ayer por la noche la Guardia Civil.

Su aspecto es el del clásico “malpaís”, como se denomina en Canarias a las viejas coladas de lava que miles de turistas pueden ver cada día en los Parques Nacionales del Teide y Timanfaya, en Tenerife y Lanzarote. Por lo que está viendo, se trata de una erupción que podría durar semanas; como mucho dos meses, según su criterio.

El semáforo de riesgo volcánico en la isla ya ha pasado de amarillo (nivel 2 de 4) a rojo (3) y se ha pedido a los ciudadanos que no hayan sido evacuados que se protejan de las cenizas y se queden en casa. El comité científico del Plan de Protección frente a Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) está reunido y esta noche se espera que ofrezca nuevas indicaciones. Por precaución, en la jornada de hoy no habrá clases en ningún centro educativo de El Paso, Los Llanos de Aridane y Tazacorte.

Este nuevo volcán surge cuando estaban a punto de cumplirse diez años de la erupción submarina de El Hierro, que formó el volcán Tagoro bajo el Mar de Las Calmas.

Las “coladas” de lava avanzan a 700 metros por hora

Las coladas de lava que bajan por las laderas del municipio de El Paso (La Palma) desde el volcán avanzan, en la mitad de su trayectoria, a aproximadamente unos 0,7 kilómetros por hora. El dato lo daba ayer el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), que también indica que la lava se enfría y la superficie se solidifica.

Equipos del Involcan destacados en la zona han podido tomar imágenes térmicas de las coladas y determinar que tienen una temperatura de 1.075 grados centígrados.

Además, la actividad sísmica  continúa y sumaba ayer 15 terremotos desde la erupción volcánica en Cumbre Vieja. Todos ellos han sido de menos de 3 puntos de magnitud en la escala de Richter, de entre 2 y 2,9.