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El Teatro Real se encuentra en pleno proceso de realización de los trabajos de infraestructura que denominan como “la gran parada”, un proyecto de transformación y limpieza que se realiza cada año durante el mes de agosto y que en esta ocasión incluye la renovación de las butacas, la incorporación de medidas de eficiencia energética y la inspección de casi 7.000 puntos en las instalaciones generales, según explica la directora de Infraestructuras y Servicios Generales del coliseo madrileño, Nuria Gallego.

Los trabajos —que se iniciaron el pasado 1 de julio y prevén terminar el 31 de agosto— se llevan a cabo en línea con la normativa de mantenimiento preventivo y de seguridad del teatro y cuenta con la participación diaria de 100 personas, incluyendo pintores, mecánicos, eléctricos, montadores y marmolistas.

“Se hace cada año porque nos preocupa mucho la seguridad de quienes trabajan aquí y del público, y es un edificio muy complejo”, dijo Gallego, quien detalló que es un “proyecto importante” en el que se conjuga la labor de los departamentos de Servicios Generales de Infraestructura, Dirección Técnica y Producción, y “que tiene en cuenta los requerimientos de las óperas que se van a realizar en la temporada”.

Así, Gallego explicó que esta parada estival es “la más grande” que se lleva a cabo durante el año, aunque en el resto de la temporada se realizan estudios y evaluaciones de riesgo, así como verificaciones cada mes.

“Ahora se está trabajando en la puesta a punto de todo el conjunto del edificio y de las instalaciones del teatro, empezando por la sala que es la primera impresión que se lleva el público, continuando con el descenso de la lámpara para su limpieza y siguiendo por un cambio profundo hacia la eficiencia energética”, indicó Gallego sobre el coliseo, que estuvo a punto de ser demolido en los años sesenta tras múltiples amenazas y que subió su telón en 1997. El renacimiento del Teatro Real vio la luz con 65.000 metros cuadrados de superficie, una capacidad para 1.746 personas y el estreno de ‘El sombrero de tres picos’ de Manuel de Falla.

Bajada de la lámpara

Para Gallego, el descenso de la lámpara, una obra de la Real Fábrica de Cristales de La Granja, es uno de los trabajos más llamativos del departamento de infraestructura. El proceso se realiza a través de un sistema de descenso del caparazón, que una vez suspendido al nivel de las butacas sigue siendo objeto de las miradas de quienes visitan el lugar en la época estival. “Es lo que más gusta a la gente por lo que es muy necesario hacer un mantenimiento constante”, agregó la experta.

Asimismo, explicó que el descenso “se hace varias veces al año para limpiar” pero en este momento también se realiza el cambio de 400 bombillas para sustituir la tecnología incandescente por LED.

Esta labor forma parte del proyecto de sostenibilidad del teatro, en conjunto con la sustitución de los puntos de iluminación en el resto de los espacios como la zona del público y los salones, así como el mantenimiento de los Sistemas de Alimentación Ininterrumpida, y el mantenimiento de las instalaciones de Media Tensión, Centro Seccionamiento, Medida y Transformación, con el fin de reducir la potencia instalada en iluminación y el consumo en más del 75%, evitando las emisiones de 650 toneladas de CO2 en lo que queda de año, como ha subrayado Gallego.

De este modo, solo con la lámpara, el teatro estaría disminuyendo la potencia instalada en más del 80%, lo que supondrá un ahorro de 230 megavatios por hora al año, evitando la emisión de casi 90 toneladas de CO2, según datos de la relación de trabajos del Teatro Real.

Además, los trabajos de mantenimiento en las instalaciones generales implicarán la revisión de 829 máquinas con un total de 6345 puntos inspeccionados y tareas realizadas, mientras que en julio se revisaron 588 máquinas con un total de 5447 puntos comprobados.

El patio de butacas, cuyos asientos fueron instalados en la reinauguración del coliseo hace 22 años, también se encuentra en proceso de renovación. Hasta la fecha, ha sido cambiada la goma espuma de los asientos de la mitad del patio y faltan por restaurar las butacas del lado superior y de la sección ‘Paraíso’.

En relación a la caja escénica, Gallego señaló que los trabajos empiezan desde el nivel cero del escenario a la planta 16, donde se encuentra toda la tramoya. Entre otras cosas, agregó que “se calibran los telones, como el cortafuegos o el puente de boca; se engrasan y limpia todos los mecanismos; y se hacen ajustes en la zona de variación del escenario que va desde la cota cero hasta la planta menos ocho y se prueban todas las plataformas”.